viernes, 1 de abril de 2011

Bienvenidos a la República Independiente de Cirenaica

Las 3 regiones que forman Libia
A pesar de que los ataques aéreos de las fuerzas de Gaddafi han cesado gracias a la zona de exclusión aérea, los rebeldes siguen encontrándose con serias dificultades a la hora de avanzar hacia Trípoli. Si la semana pasada las fuerzas rebeldes reconquistaban Ajdabiya y Ras Lanuf y su avance hacia Sirte, ciudad natal de Gaddafi, parecía imparable, esta semana los rebeldes han retrocedido hasta Brega a pocos kilómetros de Bengazi, capital de la revuelta. Mientras tanto el cerco se estrecha en torno a Misratah, única ciudad del Oeste del país todavía en manos de los rebeldes. La comunidad internacional ha caído en la cuenta de que quizá el régimen gaddafista tenga un mayor apoyo entre la población de lo que parecía durante los primeros días de la revuelta. Además comienzan a surgir serias discrepancias entre los rebeldes afincados en la región de Cirenaica, al Este del país, y los movimientos de protesta en Trípoli y el resto de Libia. Lo que aún parece no haber entendido la comunidad internacional es el trasfondo de la situación en Libia, la guerra es en realidad una lucha entre las tribus del Este del país y las del Oeste por el poder. Dos regiones con un pasado histórico muy diferente y que fueron obligadas a convivir bajo las fronteras de un estado artificial, Libia, fruto del colonialismo europeo.

Guerra civil Libia: verde Gaddafi, marrón Rebeldes
La Libia actual fue creada durante los años 30 por el colonialismo italiano. Es el fruto de la unión de tres países con un pasado histórico muy diferenciado; Cirenaica, Tripolitana y Fezzan. Las dos primeras suponen la gran parte de la población de Libia, mientras que Fezzan es una región desértica muy poco poblada. La Cirenaica y la Tripolitana, a pesar de haber sido forzadas a crear un único Estado por los europeos, no han compartido un pasado histórico común. Además no en pocas ocasiones se han encontrado en bandos rivales. La historia de la Libia independiente ha sido la lucha entre las tribus de la Cirenaica y las de la Tripolitana por gobernar el país. Los acontecimientos de febrero-marzo de 2011 son un capítulo más, el más violento de todos ellos, de esta lucha por el poder en Libia de dos regiones que fueron obligadas a coexistir bajo un mismo gobierno, a pesar de no compartir un objetivo nacional común

La historia de estas dos regiones se retrotrae hasta el primer milenio antes de Cristo. Por entonces la denominación “Libia” se refería a la zona del continente africano que por entonces ya se conocía, limitando al Este con Egipto, al Oeste con la actual Argelia y al Sur con el Sahara. Por tanto no se refería a ninguna comunidad cultural sino más bien a una macro-región. Por entonces los llamados libios pertenecían a diversas tribus que desde el Oeste de Egipto intentaban penetrar, a veces pacíficamente otras violentamente, al Valle del Nilo. La presencia de estas tribus en las fronteras orientales de Egipto data de los primeros faraones y la penetración libia en algunos momentos fue tal que en llegaron a fundar sus propias dinastías faraónicas, sobre todo durante períodos de inestabilidad en el país del Nilo. Pero las regiones que actualmente forman Libia no fueron influenciadas por estas tribus, ya que eran zonas apartadas de los núcleos de civilización y muy despobladas. Por lo tanto no se puede hablar de la existencia de un referente histórico de la nación libia. No fue hasta el siglo VIII a.C. que se fundaron los primeros núcleos urbanos y comerciales en las costas libias. En la Cirenaica fueron los griegos los que fundaron las primeras colonias mientras que sus rivales, los fenicios, las fundaron en la actual Tripolitana. Ya desde los primeros capítulos de su historia, ambas regiones siguieron caminos muy diferenciados. Durante los siguientes siglos las colonias griegas en la Cirenaica formarían la Pentápolis, federación de ciudades independientes gobernadas bajo un sistema republicano. En cambio las colonias fenicias en la Tripolitana seguirían dependiendo de sus metrópolis, principalmente de Tiro. El auge del imperio persa en el siglo VI supuso un cambio importante para ambas regiones. La Pentápolis fue invadida por los persas y pasó a constituirse en satrapía del Imperio Persa o Aqueménida. Con la conquista de Fenicia por los persas y de su ciudad más importante, Tiro, las colonias fenicias en las costas libias pasaron a depender de Cartago, también antigua colonia de Tiro que tomó el relevo como principal potencia comercial en el Mediterráneo.

En el año 332 a.C. la Pentapolis sería liberada del yugo persa por el rey macedonio Alejando Magno. A su muerte la Cirenaica entraría en la zona de influencia del general Ptolomeo, cuya dinastía pasó a gobernar Egipto. La Tripolitana en cambio pasaría a manos de Roma en 146 a.C. tras vencer ésta a Cartago durante la tercera guerra púnica. En el año 96 a.C. sería la Cirenaica la que entraría en la órbita de Roma, debido a las guerras fratricidas entre miembros de la familia real ptolemaica. Hasta el siglo V ambas regiones serían gobernadas por Roma, pero perteneciendo a dos provincias diferentes; la Cirenaica junto a la isla de Creta formaría una provincia, mientras que la región occidental de Libia pertenecería a la África Proconsular con capital en Cartago. La caída del Imperio Romano supondría de nuevo la división de la futura Libia entre dos reinos diferentes. Mientras que la Cirenaica siguió durante dos siglos más bajo el control del Imperio Romano de Oriente o Imperio Bizantino la Tripolitana fue gobernada por los vándalos, aunque en el siglo VI volvió a ser reconquistada por los bizantinos. Durante la conquista musulmana en el siglo VII la Cirenaica y la Tripolitana volvieron a estar gobernadas por el mismo imperio, en este caso el Califato. Pero en cuanto éste se disgregó en pequeñas dinastías locales las dos regiones volvieron a recorrer caminos separados. La Cirenaica se vería influenciada por las dinastías que gobernaban en Egipto mientras que la Tripolitana estaría gobernada por las dinastías del Magreb. Entre el siglo XII y el XVI las dinastías musulmanas se irían sucediendo pero ninguna volvería a unificar las costas libias. Durante esta primera época de dominio musulmán se irían formando los clanes y tribus que actualmente dominan la sociedad y la política libias, algunas de estas tribus vinieron directamente de la península arábiga como los Beni Salim y Beni Hilal durante esta época.

Bandera de la Monarquía Libia
Es a partir del siglo XVI con el dominio turco, cuando la Tripolitana y la Cirenaica pasan a formar una única unidad política, inicialmente bajo la supremacía de Trípoli. Hasta la invasión italiana de 1911 la región estaría unificada bajo el vilayato de Trípoli y las tribus occidentales se impondrían a las orientales. Cirenaica pasaba a ser una región secundaria. Pero la invasión italiana cambió la ecuación. En busca de una figura local que estabilizara la región recién conquistada a los turcos, los italianos se apoyaron en Idris, líder de la hermandad de los Sanusi y nombrado emir de la Cirenaica gracias al apoyo británico. En 1934 los italianos unificaban la Cirenaica, la Tripolitana y la región desértica de Fezzan bajo una nueva entidad político-administrativa, Libia. La expulsión de los italianos de Libia durante la Segunda Guerra Mundial supuso la apertura del debate sobre el futuro del país. El emir Idris proclamó en 1949 la independencia de Cirenaica apoyado por los líderes de las tribus de la región. En cambio otros sectores más modernizadores de la hermandad de los sanusi preferían una Libia unida. Finalmente las Naciones Unidas optaron por que Cirenaica, Tripolitana y Fezzan continuaran unidas y formaran el reino independente de Libia. A pesar de que la capital recaería en Trípoli, las tribus de la Cirenaica se hacían con el control de todo el país. El emir de Cirenaica Idris pasaría a ser rey de toda Libia y la nueva bandera nacional sería la de los Sanusi.

El rey Idris (derecha) con el presidente egipcio Nasser
Entre 1951, cuando formalmente se independizó Libia, hasta 1967 la monarquía pro-occidental del rey Idris se apoyaría políticamente en las tribus de la región de Cirenaica, que a pesar de constituir un 25% de la población total del país, ocupaban los principales puestos de poder. En 1967 el ejército, liderado por el joven coronel Gaddafi de la tribu occidental de los Gaddafa, dio un golpe de Estado y destronó al rey Idris. No sólo provocó la caída de la monarquía en Libia sino que el triunfo de Gaddafi supuso la vuelta la poder de las tribus de la Tripolitana, que habían sido dejadas de lado durante el reinado de Idris a pesar de constituir el 65% de la población. Desde entonces y hasta 2011 el poder lo han detentado las tribus de la Tripolitana, mietras que la region oriental de Cirenaica ha pasado a un segundo plano. El triunfo de la revolución de 2011 en la Cirenaica, donde los rebeldes se han atrincherado, y el fracaso de ésta en la Tripolitana, donde las tribus han seguido apoyando a Gaddafi, supone un episodio más de la lucha entre las dos regiones por conseguir dominar el conjunto del país. La población de Misratah, única ciudad occidental en manos de los rebeldes, pertenece mayoritariamente a la tribu Misratah que goza de una importante presencia en Bengazi y Darnah, ciudades de la Cirenaica, lo que explica su postura contraria al régimen.

Rebelde con foto del rey Idris
La comunidad internacional debe de entender que detrás de la rebelión hay un trasfondo nacional que debe de solucionarse de cara a un futuro estable para la región. El triunfo de los rebeldes de Cirenaica puede suponer la marginación de la parte Occidental del país y por tanto convertir Libia en escenario de futuros enfrentamientos. La realidad nacional de Libia obliga a que se adopte un sistema político especial, bien un estado federal donde ambas regiones compartan el poder o bien la división de Libia en dos nuevos países. Una república independiente de Cirenaica podría seguir el ejemplo de Sudán del Sur, escindido de Sudán hace tan sólo unos meses. Si no se soluciona el conflicto entre el Este y el Oeste de Libia, entre la Tripolitana y la Cirenaica, ambos bandos optaran por métodos violentos y autoritarios para intentar imponerse al bando rival.

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