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viernes, 27 de enero de 2012

2012, un año de conflictos (II)


Egipcios en la Plaza Tahrir (fuente: monasosh)


Continuando con un post anterior, seguiré comentando los 30 conflictos que según el influyente think tank norteamericano Council on Foreign Relations, podrían marcar este año 2012. Si los primeros 10 eran potenciales conflictos que afectarían al sistema internacional de forma global, en este caso analizaremos 10 conflictos que tendrían un alcance regional.

Inestabilidad política en Egipto. Un año después de la llamada revolución egipcia, el país sigue sin tomar un rumbo claro en su democratización. Se han alcanzado importantes hitos como la dimisión del presidente Hosni Mubarak por la presión popular o la celebración de las primeras elecciones libres en la historia del país. Pero por otro lado la inestabilidad continúa siendo el factor dominante en el país árabe y todavía quedan algunos conflictos por resolver y que pueden dar al traste con el proceso democratizador. Primero el ejército sigue controlando el país aunque su líder, el mariscal Tantawi anunció recientemente que una vez el proceso democratizador se haya finalizado, se entregarían todos los poderes a las instituciones democráticas. Por otro lado las legislativas han dado un Parlamento dominado por los islamistas, moderados y radicales, lo que puede provocar la marginalización de los grupos laicos y de izquierda y de la minoría cristiana (8-10% de la población). También están por ver las consecuencias de un gobierno islamista sobre las relaciones con Israel. Por último aún queda por celebrar las elecciones presidenciales, que serán otra prueba de fuego para el proceso de transición egipcio. Todo ello en un contexto económico nacional muy negativo.

Grave crisis entre India y Pakistán por un gran ataque terrorista. El primer ministro indio no ha dejado de recordar a Pakistán que un nuevo atentado masivo como el de Bombay en 2008 será tomado por Nueva Delhi como un casus belli y podría llevar al país a la guerra con Pakistán. Esto se explica por la conocida relación de las fuerzas de seguridad e inteligencias pakistaníes con algunos de los grupos terroristas islamistas que operan en India. Es dificil pensar que un nuevo atentado en suelo indio lleve a los dos países a la guerra, teniendo en cuenta que ambos países son potencias nucleares declaradas, pero podría ser el inicio de una nueva escalada bélica en la región.

Incidente naval en el Mediterráneo entre Turquía e Israel. A pesar de que las relaciones entre estos dos antiguos aliados han empeorado de una forma exponencial durante los últimos 2 años es difícil que se de un episodio bélico entre ambos. Pero el papel que quiere representar Turquía en la región hará del Mediterráneo Oriental un escenario cada vez más hostil para Israel.

Intensificiación de la insurgencia en Afganistán. Es un escenario que ya se está dando y que explica porqué ahora los EEUU ven con buenos ojos la negociaciones con los otrora grandes enemigos que eran los talibán. 2012 será sin duda un año muy conflictivo en Afganistán, intensificado por el aumento de la inestabilidad política en la región (Irán, Pakistán, Asia Central).

Guerra civil en Siria y una posible intervención exterior. Cumplido ya casi un año del inicio de las revueltas en siria, el conflicto parece entrar en una nueva fase. Si bien dista todavía de parecerse a una guerra civil ya que el “bando” presidencial cuenta con una superioridad militar incuestionable y controla casi la totalidad del país, pocas bazas más tiene al Assad. La utilización de los conflictos étnicos por parte del régimen pueden llevar a una espiral incontrolada de violencia que lleven al país a un escenario parecido al del Líbano durante los 80. Esta guerra intersectaria podría expandirse a los países vecinos, sobre todo a Líbano e Irak en los que ya se están dando los primeros síntomas. Una intervención exterior está todavía lejos de ser llevada a cabo tanto por el bloqueo de Rusia, uno de los pocos aliados del régimen sirio, como por las grandes implicaciones que tendría en un escenario hiper caldeado por diferentes conflictos (Egipto, Irak, Líbano, Irán, Bahrein).

Guerra civil en Yemen. Yemen es otro de los países junto a Siria, Bahrein o Libia dónde la primavera árabe se ha traducido en un largo conflicto entre opositores y partidarios del régimen. En este caso el presidente Saleh acaba de abandonar el país, dejando un escenario de incertidumbre. Aunque existe un acuerdo entre los opositores y los partidarios del régimen para nombrar un próximo presidente de consenso, la transición hacia un sistema más democratico está muy lejos de materializarse. Yemen se encuentra además sumido en diferentes conflictos; al norte el movimiento chií al Huthi libra una larga batalla contra el gobierno central, al sur los movimientos separatistas pretenden lograr la independencia de Adén y las provincias del meridionales. Por último Al Qaeda, aprovechando la situación de caos, ha pasado a controlar algunas zonas del país, la última en caer ha sido Abyán. El mayor peligro sería que la situación en Yemen se desbordase y afectase a la vecina Arabia Saudí.

Aumento de la violencia intersectaria en Irak. Desde que las tropas estadounidenses abandonaran Irak en 2011, la situación está empeorando por momentos. El gobierno del chií al Maliki está llevando a cabo una política cada vez más autoritaria, poniendo en el punto de mira a la minoría sunní. Además los atentados terroristas siguen causando decenas de víctimas casi a diario. Un empeoramiento de la situación en Siria o Irán podría ser la gota final que desborde el vaso en Irak.

Un conflicto en el Mar de la China Meridional por diferentes reivindicadiones territoriales. El Mar de la China Meridional abarca un territorio en el que diversos países han planteado reclamaciones. En algunos casos estas reclamaciones se superponen sobre todo en los casos de Filipinas con China y Vietnam con China. Durante el 2011 se han dado diversos episodios en torno a este escenario y en los que China ha mantenido una posición bastante belicosa. La posibilidad de un episodio bélico limitado en torno al Mar de la China Meridional es alta y cada año adquiere mayor relevancia según Pekín va adoptando una posición más hegemónica en la zona.

Un ataque masivo sobre Israel. El único país que podría llevar a cabo este ataque sería Irán, pero es muy difícil que lo haga sin una provocación seria. Un bombardeo israelí de las instalacioes nucleares iraníes, escenario que puede ser una realidad en pocos meses, sí que desencadenaría un ataque masivo contra Israel, no sólo por parte de Irán, también de sus aliados de Hezbollah en Líbano y Hamás en Gaza.

Inestabilidad en Bahrein y posibilidad de intervención de Irán o Arabia Saudí. En el caso de Bahrein parece que el conflicto se halla en estado latente tras meses de represión gubernamental. Como en el caso de Israel, es difícil que Irán intervenga en Bahrein sin una provocación grave anterior, en el caso saudí el país ya ha intervenido militarmente y ayudado a reprimir violentamente a los manifestantes contrarios a la monarquía. Una revuelta de la población chií de Arabia Saudí (aproximádamente un 25% de la población) se etendería sin duda a Bahrein donde los chiíes son mayoría (70%) pero son marginados por la monarquía sunní.

En un tercer post comentaré los últimos 10 conflictos que podrían marcar el 2012, en este caso los que tienen una proyección mucho más reducida y que se enmarcan en un contexto más nacional.

Mapa mostrando los conflictos comentados en el post (CFR.org)



miércoles, 18 de enero de 2012

2012, un año de conflictos (I)


Portaaviones USS John C. Stennis pasando por el Estrecho de Hormuz (US Navy Imagery)


El “Center for Preventive Action” algo así como el Centro de Acción Preventiva, perteneciente al think tank estadounidense Council on Foreign Relations, ha elaborado una lista de los posibles conflictos que podrían marcar este año 2012. Es muy útil a la hora de identificar los principales puntos calientes (hotspots) del planeta y nos puede ayudar a la hora de adivinar cuáles van a ser los temas más importantes de política internacional durante este año, y por tanto dónde tenemos que centrar nuestra atención en el marasmo informativo que supone el mundo de las relaciones internacionales. Hay que tener en cuenta que el estudio lo realiza el CFR, lo que supone que por un lado representa el punto de vista de un think tank norteamericano con todo lo que ello implica en cuanto a prioridades estratégicas. Por otro lado se trata de un think tank preferentemente conservador y muy relacionado con los círculos de poder de Washington, lo que implica una predisposición a destacar unos conflictos sobre otros o a intensificar o disminuir la importancia de algunos de ellos según los intereses políticos que representan. Teniendo en cuenta todo ello a lo largo de 3 artículos iré presentando los 30 conflictos que según el CFR marcarán posiblemente el 2012, esto no quiere decir que se producirán todos los conflictos durante el presente año, sería difícil, o que no se produzca ninguno, más difícil todavía, pero sí implica que hay cierta probabilidad de que estallen.

Los primeros 10 conflictos, de los que hablaré en este post, son amenazas que implicarían directamente a los EEUU y que supondrían una amenaza de carácter global.

Ataque masivo contra EEUU o países aliados. Hace clara alusión al peligro de que se produzca un gran atentado terrorista en los EEUU o en los países de la OTAN (Europa). La probabilidad es baja por dos circunstancias, la simbólica; la muerte de Bin Laden ha dejado descabezado al núcleo de Al Qaeda, el que más capacidad tenía de planear atentados de este tipo; la estratégica, los grupos terroristas islamistas están ahora más centrados en “campos de batalla” más cercanos: Magreb, Irak, Afganistán, Yemen y Pakistán, además hay que sumar los nuevos escenarios que las consecuencias de la primavera árabe han abierto a estos grupos: Libia y Siria.

Crisis en Corea del Norte. Si bien la posibilidad de conflicto en la península de Corea viene siendo tónica general desde el armisticio de 1953, la probabilidad no ha hecho más que aumentar, primero desde que durante los 90 Corea del Norte comenzase con su programa nuclear y desde hace pocas semanas por el cambio sucesorio en la cúpula de poder en Pyongyang por la muerte del líder norcoreano Kim Jong Il, sucedido por su hijo Kim Jong Un. La llegada de Kim Jong Un al poder puede provocar dos escenarios potencialmente peligrosos, por un lado que el nuevo líder, jóven y sin gran experiencia de liderago, adopte una retórica belicosa para legitimarse ante el establishment norcoreano y lleve a cabo algún tipo de ataque limitado contra Corea del Sur. Un segundo escenario; que Kim Jon Un no cuente con la lealtad de todos los altos mandos militares y o bien se suceda una guerra por el poder o bien algunos de estos mandos desleales inicien un ataque contra Corea del Sur con el objetivo de desestabilizar al gobierno de Pyongyang. Fuese lo que fuese Corea del Norte será uno de los puntos calientes durante el 2012.

Incidente militar entre China y EEUU o un aliado. Muy poco probable, incluido en la lista para resaltar el crecimiento de la amenaza china en Asia. La situación en Taiwan, que es el principal punto de fractura geopolítico entre Washington y Pekín está muy estabilizada gracias a la reciente victoria del candidato pro-Pekín en las elecciones presidenciales taiwanesas.

Crisis nuclear iraní. Es probablemente el tema internacional principal del 2012. El programa nuclear iraní ha alcanzado supuestamente un nivel de desarrollo crítico para EEUU e Israel. El posible bombardeo aéreo de las instalaciones nucleares iraníes por parte de Israel o EEUU podría desencadenar un conflicto regional de desastrosas consecuencias, que implicaría también a las monarquías del Golfo Pérsico. La reciente profusión de noticias, comunicados etc... sobre la situación iraní apunta a que en breve podemos tener un desarrollo de acontecimientos importantes en la región.

Gran ciberataque a infraestructuras esenciales de los EEUU (telecomunicaciones, electricidad, servicios financieros, transporte...). Se trata de una amenaza cada vez más relevante y sobre todo difícil de medir.

Aumento de la violencia ligada al tráfico de drogas en México y su expansión a los EEUU Las elecciones presidenciales y parlamentarias de julio en México cambiarán muy probablemente la “guerra contra el narcotráfico” del presidente Calderón que ha provocado el aumento de la violencia en el país hasta niveles nunca vistos. Una probable victoria del PRI relajará el conflicto y se buscarán nuevas maneras de lidiar con este importante problema.

Grave inestabilidad en Pakistán por un golpe de Estado o ataques terroristas. Es junto a la crisis iraní el escenario más probable, y por tanto será uno de los temas principales del 2012. El actual enfrentamiento entre el gobierno civil, elegido democráticamente y la cúpula militar, con gran poder y autonomía en el país, puede llevar a un golpe de Estado militar. No sería ninguna excepción en una historia, la de Pakistán, plagada de intervenciones militares. Un nuevo golpe militar aumentaría sin duda el nivel de conflictividad de un país casi fallido, donde existen zonas fuera del control del gobierno y donde la violencia terrorista e inter-sectaria está a la orden del día. Sin olvidar que Pakistán es una potencia nuclear.

Inestabilidad política en Arabia Saudí. Por ahora Arabia Saudí y el resto de monarquías petroleras del Golfo (a excepción de Bahrein) se han librado de las revueltas sociales de la primavera árabe a pesar de ser regímenes igual o más despóticos que los de Egipto, Libia o Túnez. Pero la primavera árabe ha demostrado ser imprevisible y no pocos autores apuntan a que en Arabia Saudí podrían darse grandes revueltas sociales durante este año. Por otro lado un conflicto en el Golfo por el programa nuclear iraní, que implicaría de lleno a Arabia Saudí principal rival de Teherán en la región, podría provocar un levantamiento de la población chií del país, que supone alrededor de un 25% del total y que son mayoría en las provincias del Este, donde se extrae la mayor parte del petróleo saudí. Cualquiera de estos dos escenarios tendría un gran impacto mundial, primero porque Arabia Saudí es el principal exportador mundial de petróleo y segundo porque es un país con un importante peso militar y religioso en el mundo musulmán.

Enfrentamiento militar entre los EEUU y Pakistán. Las relaciones entre estos dos países, anteriormente aliados, se han ido deteriorando durante el 2011. Los EEUU siempre han sido un aliado incómodo e Islamabad mira ahora hacia China como socio regional más apetecible. Una llegada al poder de militares contrarios a los intereses de Washington o influenciados por el islamismo radical podría comportar una respuesta armada por parte de los EEUU.

Intensificación de la crisis de la deuda europea y colapso del euro que llevaría a los EEUU a una nueva recesión económica. Junto a la crisis iraní y Pakistán, el colapso de la eurozona constituye la tríada de temas internacionales que marcarán sin duda el 2012. A pesar de que durante las primeras semanas parece haberse relajado el ataque especulativo sobre el mercado de deuda europea, la falta de soluciones de los gobiernos europeos, principalmente el alemán, y la apuesta ciega por la austeridad, que está llevando a los países hacia la recesión, no hará más que intensificar el problema y acercará a la eurozona hacia el colapso. Tres son las amenazas que recaen sobre el euro: que un país entre en bancarrota, los principales candidatos son Grecia, Italia o Portugal, que un banco quiebre desencadenando un efecto dominó sobre todo el sistema bancario, principales candidatos los bancos portugueses o el italiano Unicredit, y una intensificación del ataque especulativo llevando los intereses de deuda a niveles inasumibles. Por de pronto la recesión es ya una realidad en Europa, el Banco de Portugal ha anunciado una caída del 3,1% del PIB portugués para este año, en el caso italiano será una caída estimada del 1,5%, Grecia lleva años en crecimiento negativo. La defensa de la austeridad y los recortes sociales, basadas en un dogmatismo peligrosamente ideológico llevará a un deterioro de la economía europea y veremos importantes revueltas a lo largo y ancho del continente.

En el próximo post comentaré los siguientes 10 conflictos que podrían marcar la actualidad internacional en 2012, en este caso los de un alcance más regional.

Mapa mostrando los conflictos comentados en el post (CFR.org)

miércoles, 23 de marzo de 2011

En las orillas de Trípoli una vez más: dos siglos de conflictos entre Estados Unidos y Libia

“From the Halls of Moctezuma, to the Shores of Tripoli, we fight our country's battles in the air, on land and sea” (Desde las Puertas de Moctezuma hasta las orillas de Trípoli, luchamos las batallas de nuestra patria, por aire, tierra y mar). De este modo comienza el himno oficial del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Sorprende la alusión a Trípoli, capital de Libia, en un himno con casi dos siglos de historia. Pero no es una mención casual o fruto de la mente de un compositor visionario. Hace 210 años la recién creada flota estadounidense se encontraba bloqueando el puerto de Trípoli como parte de un conflicto que había enfrentado a la joven república americana con el Bey de la ciudad libia. Sería el primer capítulo de las complicadas relaciones entre los EEUU y Libia, que han cobrado en la actualidad una magnitud de primer orden. Después de 200 años de desencuentros, conflictos y acercamientos la historia ha llevado, paradójicamente, a estos dos países al mismo punto inicial. Si la guerra contra el Bey de Trípoli en 1801 supuso el inicio de la presencia militar norteamericana en el Mediterráneo, el conflicto actual contra la Libia gaddafista puede suponer el principio del fin de esta presencia.

Las relaciones diplomáticas entre los EEUU y Libia han sido por lo general malas y, no en pocas ocasiones, han habido enfrentamientos militares entre los dos países. A pesar de que las circunstancias internacionales han cambiado durante los dos siglos que separan la guerra entre los EEUU y el Bey de Trípoli de 1801 y la actual campaña militar contra Gaddafi, el teatro de operaciones sigue siendo el mismo y ni Washington ha renunciado a mantener su presencia naval en la zona, ni Libia a resisitir a la presión militar norteamericana. Si en 1801 era Trípoli quién se pavoneaba de su poderío naval gracias a la formidable flota pirática que amenazaba a todo el Mediterráneo Occidental, hoy es EEUU quien hace gala de su potente Sexta Flota. Si hace 200 años EEUU contaba con el apoyo de España, Reino Unido, Francia o el Reino de las Dos Sicilias (sur de Italia), contra los piratas tripolitanos, hoy también cuenta con los mismos aliados. Pero mientras que el escenario y los actores son los mismos, las causas son diferentes; entre 1801 y 2011 son muchos los cambios que afectarán a la conflictiva relación entre EEUU y Libia.

Buque estadounidense Philadelphia ardiendo en Trípoli


En 1801 Libia no existía, el país se inventaría años después durante el dominio colonial italiano de la región. En 1801 la actual Libia estaba compuesta por una estrecha franja costera de Estados piráticos bajo la virtual soberanía del Sultán Turco. El más importante de ellos era el estado de Trípoli, actual capital de Libia y núcleo del poder de Gaddafi. El Bey de esta ciudad controlaba la costa Occidental de la actual Libia, la Tripolitana y de facto llevaba a cabo una política autónoma e independiente de Estambul. Trípoli, junto a Túnez, Argelia y el sultanato de Marruecos, habían aterrorizado el Mediterráneo durante siglos por sus actividades piráticas. Ya en 1510 el rey Carlos I de España y Emperador de Alemania había ocupado la ciudad de Trípoli para frenar los ataques de los piratas berberiscos a las costas españolas e italianas. A finales del siglo XVIII la recién independizada república americana también comenzó a sufrir los ataques de los piratas norteafricanos a sus barcos en el Mediterráneo. Al igual que a los países europeos, los estados del Norte de África solicitaban un impuesto a Washington para que sus ataques cesaran. Mientras que Francia o España recomendaron a Washington pagar el impuesto y el rescate por los estadounidenses capturados por los piratas, el recién nombrado presidente Thomas Jefferson aprovechó la oportunidad para demostrar la fuerza de su recién creada flota. En 1801 comenzó la guerra que enfrentaría a EEUU con Trípoli. La guerra se extendería hasta 1805 periodo durante el cual ninguno de los dos bandos se impuso. No fue hasta que varios marines norteamericanos ayudados por mercenarios griegos, árabes y bereberes capturasen la ciudad tripolitana de Derna tras una campaña terrestre desde Egipto en 1805, que la guerra terminó. La Primera Guerra Berberisca supondría para EEUU el impulso definitivo para del desarrollo de una fuerza naval potente y el primer ensayo de una intervención militar más allá del Atlántico.

Durante el resto del siglo XIX no hubo más conflictos serios entre Trípoli y los EEUU. En 1911, en plena descomposición del Imperio Turco, la República italiana invadió Trípoli y las regiones adyacentes de la Cirenaica y Fezzan. En 1934 Italia agrupó las tres regiones bajo la denominación de Libia. Durante la 2ª Guerra Mundial Libia sería el escenario de numerosas batallas entre el Eje y los aliados. En 1943 los aliados capturaron Trípoli expulsando a los italianos y alemanes del Norte de África. Los estadounidenses ocuparon la base aérea de Mellaha o Wheelus, a las afueras de Trípoli, que desde entonces estaría controlada por las Fuerzas Aéreas de EEUU. Por segunda vez durante la corta historia de los EEUU, tropas norteamericanas estaban desplegadas en la Tripolitana. Pocos años después, en diciembre de 1951, Libia lograba la independencia bajo la forma de una Monarquía. EEUU fue uno de los países que más había presionado en la ONU para que esto sucediese.

1969 supuso un punto de inflexión en las relaciones entre Washington y Trípoli. Si desde la independencia ambos países habían disfrutado de muy buenas relaciones, debido sobre todo a la importancia geoestratégica de Libia, a la presencia militar estadounidense en la base de Wheelus y al descubrimiento de petróleo en el país en 1959, a partir de 1969 todo cambió. En septiembre de ese año el coronel Gaddafi llevó a cabo un exitoso golpe de Estado y derrocó al rey Idris. El anti-occidentalismo del nuevo líder libio empeoraría las relaciones hasta el punto de que en 1972 Washington retiraría a su embajador. Dos años antes los EEUU habían sido obligados a abandonar la base aérea de Wheelus. En 1979, al calor de la revolución iraní y la crisis de los rehenes de la embaja norteamericana en Teherán, la embajada de EEUU en Trípoli fue asaltada. Washington respondió cerrando la embajada y añadiendo al régimen de Gaddafi a la lista de países patrocinadores del terrorismo.

La década de los 80 supondrá la época más conflictiva de las relaciones entre Libia y EEUU desde 1805. Los estrechos lazos de Trípoli con Moscú y el apoyo de Gaddafi a la causa palestina y al terrorismo internacional complicará todavía más la situación. Durante esta década la rivalidad entre ambos países los colocaría al borde de la guerra en varias ocasiones. En 1981 dos cazas libios fueron derribados en el Golfo de Sirte por aviones de EEUU. En 1986 varios buques navales estadounidenses fueron atacados por misiles libios. En respuesta los EEUU hundieron dos patrulleras libias y atacaron una base militar en Sirte. En abril de 1986 se produjo el ataque más mortífero. Ese mismo mes dos soldados norteamericanos murieron en un atentado en la discoteca La Belle en Berlín Occidental. Se atribuyó el acto terrorista a agentes de Gaddafi y Reagan, presidente de EEUU por entonces, respondió con el bombardeo de Trípoli y Bengazi. En 1988 agentes libios explotaron un avión de la Pan Am, con 180 nacionales de EEUU, mientras sobrevolaba el pueblo escocés de Lockerbie en dirección a Nueva York. Centrado en las acciones militares en el Golfo contra Saddam Hussein, el presidente George Bush optará por impulsar sanciones económicas en la ONU contra Libia. Durante la década de los 90 la situación será de calma tensa y el régimen de Gaddafi sufrirá las sanciones económicas aplicadas por EEUU y la ONU y el aislamiento internacional.

La invasión de Irak y el derrocamiento de Saddam Hussein en 2003 suponen el comienzo de una nueva era en las relaciones libio-estadounidenses. Temeroso de compartir el mismo destino que el dirigente iraquí, a partir de 2003 Gaddafi intentará mejorar sus muy dañadas relaciones con EEUU. Washington y el resto de países occidentales se mostrarán muy por la labor de olvidar el pasado de Gaddafi, ya que las grandes reservas de petróleo libio eran demasiado jugosas. Durante 2003 Libia anuncia el pago de reparaciones económicas para las familias de las victimas del atentado de Lockerbie y el demantelamiento de su programa de armas de destrucción masiva. El Consejo de Seguridad de la ONU respondió a estas medidas con el levantamiento de las sanciones a Trípoli, con el apoyo entusiasta de Tony Blair, primer ministro británico, y la cómplice abstención de los EEUU de George W. Bush. En 2004 Washington eliminó la mayoría de sanciones contra Libia. En 2006 los EEUU reabrieron su embajada en Trípoli, cerrada desde 1979 y borraron a Libia de la lista de países patrocinadores del terrorismo. En septiembre de 2008 la Secretaria de Estado Condolezza Rice visitó Libia. 

Buque de los EEUU bombardeando Libia en 2011
En menos de una década Trípoli y Washington pasaron de enemigos acérrimos a socios energéticos y aliados en la lucha contra Al Qaeda. Obviando el carácter dictatorial de su régimen y el apoyo de Gaddafi a numerosos grupos terroristas, los EEUU han preferido tener acceso a las grandes reservas petrolíferas libias y olvidar las discrepancias del pasado. En 2011 la situación ha vuelto a cambiar; Obama ha apoyado a Francia y Reino Unido en la organización de una operación militar para frenar el avance militar de Gaddafi contra los rebeldes, enfrentados al régimen y que desde hace varios días tan sólo controlan la Cirenaica, región Oriental de Libia. 210 años después los buques norteamericanos vuelven a bombardear Trípoli. En 1801 los EEUU demostraban por primera vez al mundo que contaban con la fuerza naval suficiente como para intervenir más allá de su zona de influencia. En 2011 Washington quiere seguir demostrando lo mismo, pero endeudados por la crisis económica y por las campañas militares en Irak y Afganistán, los EEUU probablemente no podrán mantener su presencia militar en Libia por mucho tiempo.



miércoles, 23 de febrero de 2011

Las 14 falacias sobre la revolución egipcia (Parte II)

En este segundo post terminaré los 7 puntos restantes. Antes de empezar, agradecer a todos aquellos que hayáis leído el primer post, se agradece mucho. Continuo....


La Hermandad Musulmana ha estado prohibida y perseguida por Mubarak Como todo régimen dictatorial, el tirano de turno tiene que tener una excusa de cara a la comunidad internacional para ejercer el poder de forma autocrática. Para Mubarak ese chivo expiatorio ha sido la Hermandad Musulmana. Ante cualquier presión del exterior para que iniciara reformas políticas Mubarak lo dejaba claro, si se liberalizaba el régimen el poder acabaría en manos de la Hermandad o lo que es lo mismo, el islamismo. O ellos o yo, no hay término medio. Para suerte de Mubarak en Occidente siempre le hemos creído, y nuestros gobiernos no es que no hayan presionado al régimen egipcio a emprender reformas, sino que además han financiado su dictadura, sobre todo los EEUU. Todo para evitar que la Hermandad llegase al poder. Por tanto a Mubarak le ha interesado siempre tolerar la existencia de esta. Porque la Hermandad tiene oficinas, tiene empresas, centros sanitarios y educativos; hay cierta represión, si, pero menor que a otros grupos político-sociales. De hecho entre 2005 y 2010 fueron la principal fuerza de oposición en el Parlamento con 88 escaños. Mubarak ni podía ni quería perseguir a la Hermandad porque era la razón de ser de su régimen. Si la Hermandad hubiese desaparecido ¿cómo justificaría Mubarak a la comunidad internacional la falta de democracia en su país?


La Hermandad Musulmana es el único grupo organizado de la oposición Se ha repetido hasta la saciedad que la Hermandad es el único grupo de oposición organizada al régimen de Mubarak. La realidad es que existen otros grupos o partidos políticos con una cierta organización, que incluso han participado en elecciones, beneficiándose de algunos momentos de mayor apertura del régimen. El Wasat Party, creado en 1996 de una escisión de la Hermandad, defiende un islamismo liberal y ha sido el primer partido legalizado tras la caída de Mubarak. El movimiento Kifaya, surge en 2004 de la unión de diversos movimientos de protesta de diferente ideología con unos mismos objetivos: la salida de Mubarak del poder, la celebración de elecciones y un Egipto democrático. La “Asociación Nacional por el Cambio”, plataforma política de apoyo a Mohammed El Baradei, premio nobel egipcio que se ha postulado para liderar la democratización del país. El partido Wafd que desde 1983 ha sido una de las principales organizaciones políticas egipcias de la oposición, defiende la democracia liberal y en 2005 logró 6 escaños en el Parlamento. El Tagammu, partido socialista que a pesar de la falta de libertades políticas logró en las elecciones de 2010 5 escaños. Por último el partido liberal Al-Ghad, defiende la instauración de una democracia secular. Por tanto existen numerosos partidos políticos que han ido surgiendo a pesar de las numerosas trabas que durante 30 años el régimen de Mubarak les ha impuesto. Los que vaticinan una victoria segura de la Hermandad en unas posibles elecciones democráticas no han tenido en cuenta la gran variedad de opciones políticas que han germinando al calor de la represión. Además, tras el éxito de la revuelta popular, se prevé la creación de un partido político llamado “Jóvenes del 25 de enero” que agrupe a todos aquellos que participaron en la revolución.


Por muy autócrata que haya sido, gracias a Mubarak Egipto y Occidente han disfrutado de 30 años de paz en la región Este es el típico argumento que sin ningún tipo de cautela se ha utilizado desde Occidente para justificar el apoyo a dictaduras como la egipcia. El argumento es básico, no hay que retirar al dictador de turno porque aunque gobierne de forma autocrática gracias a él el país ni se ha desestabilizado, ni ha pasado a ser gobernado por nuestros enemigos. Como dijo el presidente estadounidense F.D.Roosevelt sobre el dictador nicaragüense Somoza, “es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Los mismos argumentos se utilizaban por ejemplo en el caso de Indonesia. Desde 1967 hasta 1998 el general Suharto gobernó de forma dictatorial el país asiático. Desde Occidente se le apoyaba argumentando primero, que gracias a él el país no pasaría a manos de comunistas o islamistas, y segundo que gracias a Suharto el país no se ha desestabilizado ni dividido. En 1998 se produce un levantamiento popular y Suharto se retira del poder. Cunde la alarma en Occidente, ¿se convertirá Indonesia en un Emirato islámico? ¿Se dividirá el país caóticamente en numerosas repúblicas independientes? ¿Habrá una guerra civil? Nada de esto pasó, 12 años después Indonesia es una esplendorosa democracia, modelo en la región, con casi todos los conflictos separatistas solucionados, el terrorismo islamista perseguido y con una economía creciendo a un 6%. Además sigue siendo un aliado regional de Occidente, y por cierto es el país musulmán con mayor población. Por tanto o bien desde Occidente dejamos de apoyar a las dictaduras y dejamos que los pueblos construyan sus propias democracias, o bien admitimos que realmente apoyamos a los dictadores porque nos son más convenientes para nuestra políticas comerciales y de seguridad. Los 30 años de gobierno de Mubarak han venido acompañados por represión, torturas, atentados terroristas, pobreza y tensión social. No han sido 30 años de paz, ni para Egipto ni para Occidente. La represión no ha hecho más que dar argumentos a los perversos ideólogos de la Yihad Islámica Egipcia, organización que años después sería “socia fundadora” de Al Qaeda.


El mayor miedo de los gobiernos occidentales es que Egipto pase a estar gobernado por los islamistas Este no es el mayor miedo de Occidente. Los EEUU y otros gobiernos europeos han apoyado y financiado a regímenes radicales islámicos en numerosas ocasiones. Dejando de lado Irán, el régimen islámico por antonomasia, la Arabia Saudí wahabbí, es uno de los principales aliados de Occidente en el mundo. Durante la Guerra Fria EEUU apoyó a los movimientos islamistas en Pakistán y Afganistán para frenar la influencia soviética en esos países. Sin ir más lejos, Afganistán actualmente es una República Islámica con el beneplácito de los EEUU y la OTAN y en Irak el gobierno se haya en manos de una coalición de partidos islámicos con elementos muy radicales. A lo que tiene miedo Occidente es a la pérdida de influencia sobre los países árabes. Lo que importa no es quién gobierne sino que sean dóciles y acaten lo dispuesto por Washington, Londres o París. Las democracias en el Tercer Mundo no interesan, siempre ha sido más fácil llegar a acuerdos con dictadores corruptibles que con demócratas con principios.


Al Qaeda apoya las revueltas o se está beneficiando de ellas Al Qaeda basa toda su actividad terrorista en el precepto de que la única manera de expulsar del poder a los dictadores árabes, su principal objetivo estratégico, es a través de la violencia. La expulsión pacífica de Ben Alí en Túnez y Hosni Mubarak en Egipto no sólo supone un varapalo a las tesis de Bin Laden si no que las anula completamente. Hace muy poco Ayman al Zawahiri, egipcio y número dos de Al Qaeda decía “el sistema en Egipto y la mayoría de los países árabes e islámicos sólo puede ser removido por la fuerza, y el régimen en Egipto no va a ceder ante ninguna tentativa pacífica de cambio, y Hosni Mubarak y su hijo no abandonarán el gobierno si no es por la fuerza”. La realidad le ha estallado, y nunca mejor dicho, a Al Qaeda en las manos. El triunfo de las revueltas supone un mayor golpe al grupo terrorista que la guerra de Afganistán. Todo ello no quita que Al Qaeda busque el fracaso de la democratización de estos países, para demostrar que sus tesis eran correctas. Por tanto es de preveer que se sucedan importantes atentados islamistas, teniendo en cuenta que Al Qaeda es casi un invento de la Yihad Islámica Egipcia y su presencia en el país norteafricano ha sido larga y sangrienta. De todos modos según una encuesta del PEW Research Center tan sólo un 20% de los egipcios simpatizan con Bin Laden o su grupo terrorista, por tanto la base de apoyo social es muy reducida. Pero como bien sabemos en España, el terrorismo no tiene capacidad de frenar la democractización de ningún país. Por último, señalar que la Hermandad Musulmana es el principal enemigo de Al Qaeda desde que a partir de los 80 se desligara de la violencia y optara por medios pacíficos para lograr sus objetivos. Lo que anula cualquier relación entre la Hermandad y Al Qaeda, a pesar de que se haya dicho en numerosas ocasiones lo contrario.


Sobre el ejército Si hay un actor político del que se ha hablado durante los acontecimientos en Egipto este ha sido el ejército. Mi intención es señalar brevemente, que cuando se habla del ejército egipcio no se puede hablar de un todo homogéneo. La mayoría de sus 470 mil miembros no pertenecen a ninguna élite político-económica, sino que son miembros del pueblo, generalmente jóvenes que no han encontrado otra forma de ganarse la vida. La cúpula militar sí que amasa gran poder económico y político. Algunas fuentes señalan que el ejército controla empresas y otros activos que suponen entre un 10 y un 30% del PIB egipcio. Pero esta cúpula formada por los altos cargos militares tampoco es totalmente compacta. Por un lado están los militares de mayor edad, entrenados en la URSS y que han participado en las guerras contra Israel. Por otro lado una segunda generación de altos cargos, más jóvenes, ha sido formada en EEUU y sería más permeable a un régimen democrático. La existencia de estas diferentes sensibilidades dentro del ejército explicaría en parte la posición vacilante de los militares durante la revuelta, ya que presumiblemente detrás del telón habría una lucha interna entre las diferentes facciones con el presidente Mubarak por el medio.


Sobre el futuro Para terminar, un breve apunte. A diario se especula sobre lo que va a pasar en Egipto, cada periodista o analista tiene su propia versión. Unos que va a ser un nuevo Irán, otros que el ejército se mantendrá en el poder, etc... Yo he intentado huir de vaticinar el futuro, cualquier previsión de futuros acontecimientos he intentado contextualizarlo y he indicando que son probabilidades y no certezas. Digo esto porque quiero terminar indicando que a día de hoy nadie es capaz de predecir con precisión lo que va a pasar en Egipto, entre otras cosas porque no hay ningún antecedente. Por tanto, sinceramente, no hagáis caso de aquellos que de forma categórica dicen qué es lo que va a pasar, cómo y cuándo. Porque la ignorancia es atrevida.


Hasta aquí los 14 puntos, espero que no haya sido extremadamente pesado, ya que me he extendido más de lo que había planeado en un primer momento. Si alguien necesita fuentes sobre el tema por favor pedírmelas. La mayoría son de periódicos (El Pais, New York Times, Washington Post) o think tanks (CSIS, CFR, Brookings, Instituto Elcano...). Sois bienvenidos a comentar lo que queráis, ya que por desgracia para mi, no tengo la verdad absoluta, una lástima la verdad...