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miércoles, 5 de septiembre de 2012

Los nacionalistas del Parti Québecois logran una victoria ajustada en las elecciones en Quebec

Júbilo en la sede del Parti Québecois
Fuente: The Guardian
Ayer 4 de septiembre Quebec, segundo Estado más poblado de Canadá (8 millones de habitantes, sólo superado por Ontario con 12) celebraba elecciones legislativas. Quebec destaca del resto de Estados canadienses por que los francófonos son mayoría (80% de la población, sólo 22% en el conjunto de Canadá) y los anglófonos representan tan sólo un 10% de la población (siendo mayoría en el resto del país). Esto ha permitido que sobre todo a partir de los años 60 surgiese un moviemiento político-social a favor de la independencia de Quebec del resto de Canadá. Este movimiento quedó plasmado con el surgimiento de partidos políticos, sobre todo el Parti Québécois (PQ), que hicieron de la independencia de Quebec su principal bandera electoral. Del amplio movimiento nacionalista también han ido surgiendo otros dos partidos políticos, Coalition Avenir de Québec (CAQ) de ideología conservadora (que contrasta con el ideario socialdemócrata del PQ) y Québec Solidaire (QS), que representa el nacionalismo quebequés más a la izquierda. Los Liberales de Québec son el único partido que no se define nacionalista y tiene su principal caladero de votos en la minoría anglófona. Al contrario que los liberales canadienses, que se definen de centro-izquierda, la filial liberal en Quebec tiende al centro-derecha. Desde 1970 liberales y PQ se han ido turnando en el poder.  Los liberales llevan gobernando desde el 2003 bajo el liderazgo del Presidente Jean Charest.

El sistema electoral de Québec es de circunscripción uninominal (First Past The Post) típico de los países anglosajones. El FPTP favorece al partido más votado y penaliza enormemente a los partidos con menos apoyos además de ayudar a la formación de mayorías absolutas. Las últimas encuestas pronosticaban que con el 36% de los votos el PQ conseguiría 66 diputados (de 125) y por tanto se alzaría con la mayoría absoluta, por el segundo puesto lucharían los liberales (29%) y el CAQ (25%), en último lugar aparecen QS 6%, Option Nationale (escisión a la izquierda del PQ) 2% y los Verdes 2%.

Resultados por circunscripción: PL (Rojo), PQ (Azul), CAQ (Morado), QS (Naranja)


Los resultados finales han dado la victoria al PQ pero con una ventaja mucho más reducida de lo anunciado por las encuestas. El PQ logra la victoria con el 31,9% de los votos (-3,2 puntos respecto de 2008) y 54 diputados, muy lejos de la mayoría absoluta (63). Muy de cerca le sigue el Partido Liberal de Charest con el 31,2% de los votos (-10,9) y 50 diputados. La CAQ consigue el 27,1% de los votos (+10,7) y 19 escaños y QS el 6% (+2,3) y 2 representantes. Option Nationale (1,9%) y los Verdes (1%) no entran en el Parlamento. La líder del PQ, Pauline Marois será la próxima presidenta de Quebec, siendo la primera mujer que ostenta este cargo. Su principal reto a corto plazo será gestionar las graves revueltas estudiantiles surgidas por el aumento de las tasas universitarias en el Estado. A largo plazo el principal reto de Marois será manejar la relación con el gobierno federal de Canadá, gestionar las consecuencias de la crisis económica internacional y un posible nuevo referéndum sobre la independencia.



Diputados 2012
Diputados 2008
% Votos 2012
% Votos 2008
Nº Votos 2012
Nº Votos 2008
Parti Québécois
54
47
31,90%
35,17%
1.393.540
1.141.751
Partido Liberal Quebec
50
64
31,21%
42,08%
1.361.618
1.366.046
Coalition Avenir Québec
19
9
27,06%
16,37%
1.180.758
531.358
Québec Solidaire
2
1
6,03%
3,78%
263.233
122.618
Option Nationale
0
.
1,90%
.
82.857
.
Verdes
0
0
1,00%
2,17%
43.517
70.393

Para una guía exhaustiva de las elecciones en Quebec os recomendamos el siguiente artículo http://welections.wordpress.com/2012/08/29/election-preview-quebec-2012/



miércoles, 7 de septiembre de 2011

Quién es quién en las primarias republicanas



Uno de los temas de actualidad al que más atención prestaremos en Retaliacion + IVA serán las primarias en el partido Republicano para elegir un candidato de cara a las presidenciales de 2012 en los EEUU. Queda poco más de un año para que los estadounidenses vuelvan a elegir en las urnas a su Presidente. Con un panorama económico y social tan agitado la reelección de Obama no es nada segura a pesar de la victoria arrolladora con la que llegó a la Casa Blanca hace ya 3 años. Mientras que desde el partido Demócrata se apoyará masivamente a Obama como candidato para la reelección, en el partido Republicano se enfrentan a la ardua tarea de elegir su propio candidato. Como viene siendo tradición en EEUU, el proceso de primarias es todo un evento político ya que suelen ser muchos los candidatos que luchan durante meses por hacerse con la mayoría de apoyos dentro del partido. En este caso el partido republicano y sus millones de simpatizantes y militantes se enfrentan a la decisión de elegir entre más de 10 posibles candidatos una figura que les represente en unas elecciones en las que los republicanos tienes muchas posibilidades de ganar.

Las primarias en EEUU son un proceso muy abierto, las candidaturas de figuras importantes suelen superar la decena, sin contar con candidatos menores y se caracteriza por su imprevisibilidad, no es difícil que candidatos inicialmente poco populares acaben por ganar. ¿Cómo es el poceso de primarias? para ir eliminando a los candidatos con menos posibilidades a partir de febrero se celebran elecciones en diferentes Estados en los que los militantes y simpatizantes del partido Republicano votan por sus candidatos preferidos. Durante varios meses estas elecciones se van celebrando por todos los Estado del país. De este modo el candidato que gane en cada Estado va ganando representantes que le apoyarán en la Convención Nacional Republicana donde quien tenga más apoyos será nombrado candidato a la presidencia. Paralelamente los candidatos menos votados se irán retirando, bien porque matemáticamente acaban sin tener posibilidades de acumular suficientes apoyos en la Convención Nacional o bien se retiran porque ven que los resultados no son los esperados y su candidatura es inviable.

Las primarias republicanas, que comenzarán oficialmente en febrero con las votaciones en el Estado de Iowa, se verán muy influenciadas por el Tea Party. Esta corriente ultraconservadora, surgida a raíz de la victoria de Obama, ha ido ganando un gran peso en el seno del Partido Republicano, sobre todo a partir de las elecciones legislativas del otoño pasado (las Midterm elections, porque se producen a mediados del mandato presidencial). Unos 100 congresistas y entre 15-20 senadores se sitúan en este ala extrema del partido. Por tanto será interesante ver cómo reaccionan cada uno de los candidatos frente a las demandas del Tea Party. Por otra parte la cadena ultraderechista Fox News no cejará en su empeño de influir lo más posible en el resultado de las primarias, apadrinando o denostando a los diferentes candidatos.

A pesar de que hasta febrero no empieza realmente la batalla en el partido Republicano, ya se ha producido el primero de los enfrentamientos electorales entre los más de 10 candidatos. A lo largo del año se han ido celebrando pequeñas votaciones a lo largo del país en las que los votantes han manifestado que candidatos tienen más apoyo ciudadano. La más importante de ellas desde los años 70 es la llamada Encuesta de Ames (Ames Straw Poll). Se trata de una votación en la que voluntariamente los candidatos republicanos participan y en la que los habitantes de la ciudad de Ames, Iowa, les pueden votar. Es un primer termómetro sobre quienes son los candidatos preferidos por los ciudadanos. A pesar de que no suelen votar más de 20 mil personas la mayoría de candidatos a las primarias republicanas se presentan en Ames a hacer campaña durante los días en los que se celebra la Encuesta. En este caso la mayoría de candidatos han participado activamente en la Encuesta. ¿De qué sirve la Encuesta de Ames? Por un lado para los candidatos con un menor renombre es una oportunidad para lograr un buen resultado y situarse a la cabeza de las encuestas, como ha ocurrido este año con Michele Bachmann. También sirve para que algunos candidatos vean su apoyo real y, si no es el esperado, puedan retirarse antes de seguir con las costosísimas campañas políticas de las primarias. Pero no son indicativas de nada, en la Encuesta de Ames de 2007 el candidato Mitt Romney logró un gran éxito con el 31,6% de los votos, en cambio John McCain, el que sería ganador final de las primarias y candidato republicano a las presidenciales, se quedo con el 0,7% de los votos. Por último en la Encuesta de Ames los votantes pueden libremente escribir el nombre de candidatos que o bien no se han presentado a la Encuesta o bien aún dudan si entrar en las primarias, a esto se le llama write-ins. En este caso el gobernador de Texas Rick Perry logró un 4,3% de los votos mediante este sistema, lo que le animó a entrar de lleno a las primarias republicanas. Los resultados de la Encuesta de Ames celebradas el 11 de agosto son los siguientes:


Candidatos Nº Votos % Votos
Michele Bachmann 4823 28,6%
Ron Paul 4671 27,7%
Tim Pawlenty 2293 13,6%
Rick Santorum 1657 9,8%
Herman Cain 1456 8,6%
Rick Perry (write-in) 718 4,3%
Mitt Romney 567 3,4%
Newt Gingrich 385 2,3%
Jon Huntsman 69 0,4%
Otros 253 1,5%
Total 16892 100%

A continuación os presento a los principales protagonistas de la primarias republicanas

Los favoritos

Rick Perry. Es el candidato más consolidado en las encuestas a nivel nacional, las últimas le colocan como favorito con el 27% de los apoyos. Cuenta con una gran experiencia política ya que es gobernador de Texas desde el año 2000, cuando sucedió a George W. Bush. Muy próximo al ala más radical del partido Republicano pero también con gran apoyo en el resto de sectores del partido por su gestión en Texas; es el Estado con una mayor creación de empleo en un contexto nacional de alta tasa de paro y crisis económica (hasta 1 de cada 2 empleos creados en todos los EEUU se producen en Texas). Ideológicamente viene acompañado de todo el pack del buen ultraconservador: favorable a la desaparición de los impuestos (como es el caso de Texas), apoyo de las grandes empresas petroleras, negación del cambio climático, malas relaciones con la población hispana, muy religioso y contrario al matrimonio gay. Tiene grandes probabilidades de ganar debido a que cuenta con el apoyo de las dos alas del partido: el Tea Party y el sector más clásico y moderado del partido Republicano.

Mitt Romney. Hasta que entró Rick Perry en las primarias en la víspera de la celebración de la Encuesta de Ames, Romney era el favorito. A favor cuenta con una gran experiencia política como gobernador de Massachusetts entre 2003 y 2007, una eficaz maquinaria política de campaña y una imagen de moderado que puede atraer el voto de independientes y demócratas descontentos con Obama. En contra cuenta con una imagen demasiado artificial, fría y con escaso carisma y el rechazo del electorado más ultra, tanto por su condición de mormón, nada bien visto por los sectores más ultrareligiosos, y por su plan de Sanidad pública aplicado en Massachusetts y que sirvió como ejemplo para el plan de Sanidad Pública de Obama, tan odiado por el Tea Party. A pesar de descender a segunda posición, sigue con grandes posibilidades al contar con un 22% de los apoyos en las encuestas.

Michele Bachmann. Una de las principales promotoras del Tea Party, la congresista Michele Bachmann, miembro de la Casa de Representantes desde 2007 por Minnesota, logró darse a conocer mundialmente gracias a su victoria (ajustada) en la Encuesta de Ames el pasado 11 de agosto. Hasta entonces había destacado en algunos debates celebrados entre los candidatos republicanos, pero no fue hasta la victoria en Ames que se colocó como una de las candidatas favoritas. Como miembro del Tea Party pertenece al ala más ultraderechista del partido republicano y su ideología le lleva a planteamientos tan extremistas como que a pocas horas de la suspensión de pagos de EEUU en julio-agosto de este año animó a los congresistas republicanos a no votar a favor de un posible acuerdo que salvaría al país de la bancarrota. Desde la entrada de Rick Perry en la lucha de las primarias Bachmann ha descendido en las encuestas debido a que ambos comparten el mismo espectro ideológico, aunque Perry goza de una mayor popularidad tanto por su experiencia política como por su presunta buena gestión económica. Con un 6% de apoyos en las últimas encuestas Bachmann tiene difícil remontar aunque todavía queda mucha carrera por delante.


Los otros candidatos

Herman Cain. Es el único de los principales candidatos que no procede de la esfera política sino de la económica y mediática. Es el único afroamericano que se presenta este año a las primaras republicanas. Tiene gran predicación entre el Tea Party pero también tiene grandes contactos en el mundo económico y mediático. A pesar de que no se sitúa entre los favoritos, podría ser un jugador relevante durante el resto de las primarias.

Rick Santorum. Como antiguo senador por Pensilvania entre 1995 y 2007 y congresista en la Cámara de Representantes entre 1991 y 1994, es el candidato con mayor experiencia política. Aunque pertenece al ala clásica del Partido republicano, sus planteamientos ideológicos coinciden en numerosos campos con el ala más radical. Según vaya desarrollándose la campaña podría lograr mayores apoyos.

Newt Gingrich. Un clásico dentro del Partido Republicano, Gingrich fue el azote de Bill Clinton durante su presidencia. Desde 1979 hasta 1999 fue miembro de la Cámara de Representantes, a partir de 1995 siendo su Presidente (tercera posición más relevante tras la de Presidente y Vicepresidente). Lideró el ataque contra Clinton por el escándalo Lewinsky mientras él mismo protagonizaba otro escándalo matrimonial. A partir de 1999 se retiró de la política pero desde entonces ha seguido siendo un peso pesado en el partido Republicano. Muy bajo en las encuestas, Gingrich tiene muy poca posibilidades aunque esté bien visto tanto en el ala clásica como en el sector más radical del partido.

Ron Paul. El más veterano de los candidatos, Ron Paul se presenta representando al ala libertarian. Un clásico en las primarias republicanas, fue congresista de 1976 a 1985 y desde 1997. Su ideología promueva a grandes rasgos la ausencia total del Estado en la vida política, económica y social del país. Es incluso partidario de que los EEUU dejen tranquilo a Irán, lo que le diferencia del Tea Party, con el que en otros campos coincide ideológicamente. Su hijo Rand Paul, senador por Kentucky, es una de las figuras más importantes del Tea Party. A pesar de que estuvo muy cerca de la victoria en Ames y de contar con un 8% de los apoyos en la última encuesta, no tiene ninguna posibilidad de ganar las primarias, sobre todo por lo radical (no por lo extremo sino por lo novedoso) y utópico de sus planteamientos.

John Huntsman. Es el más moderado de los candidatos. Diplomático, ex embajador en China y Singapur, tiene importante experiencia política al ser gobernador de Utah entre 2005 y 2009. Su moderación le garantiza importantes apoyos en los Estados más liberales del noreste, pero sus planteamientos están muy lejos de los del Tea Party, sector fundamental a la hora de ganar las primarias. Además su condición de mormón, al igual que Mitt Romney, le alejan del apoyo del ala ultraderechista. A la cola de las encuestas su única posibilidad es quedar primero en alguno de los Estados de Nueva Inglaterra (Noreste) y de este modo entrar en la primera división de las primarias.


El candidato retirado

Tim Pawlenty. El ex gobernador de Minnesota fue de los primeros en anunciar su candidatura a las primarias republicanas. Pero nunca logró situarse a la cabeza de las encuestas, sobre todo porque Mitt Romney, el gran favorito hasta agosto, acaparaba el mismo lugar en el espectro ideológico. Tras invertir cerca de 1 millón de dólares en la campaña en Ames, logró un tercer puesto que no fue suficiente para Pawlenty y retiró su candidatura. Podría parecer una decisión extrema debido sobre todo a que al fin y al cabo en Ames sólo participaron unas 20 mil personas, lo que no es para nada representativo, pero Pawlenty vio que aun gastando mucho dinero, en este caso un millón de dólares, un tercer puesto era insuficiente y que para lograr un buen resultado tendría que gastar cantidades ingentes de dinero demasiado difíciles de recaudar para su campaña.


Los posibles candidatos

Sarah Palin. Es la madrina del Tea Party y ex candidata a la vicepresidencia junto al candidato republicano John McCain. Anteriormente había sido gobernadora de Alaska entre 2006 y 2009. Convertida en animal mediático, desde la Fox News defiende los planteamientos de Tea Party, amadrina candidatos y ataca a otros. Todavía no ha anunciado si se presentará a las primarias, porque a pesar de su popularidad entre los seguidores del Tea Party el resto de sectores del partido republicano le detestan. Además candidatos como Rick Perry y Michele Bachmann ya han ocupado su espacio ideológico. De todos modos según la última encuesta si se presentase a las primarias se colocaría en un nada desdeñable tercer puesto con el 14% de los votos. Si se presentase dividiría tanto el voto extremista que supondría un alivio para los candidatos más moderados.

Rudolph (Rudy) Giuliani. Famoso mundialmente por ser el alcalde de Nueva York durante el 11-S, representa al ala más liberal del partido Republicano. Durante las primarias de 2007, a pesar de ser uno de los favoritos, fue derrotado contundentemente por John McCain, lo que quizá le hace plantearse todavía más si presentarse a las primarias republicanas de este año. Si se presentase podría ser la sorpresa de las primarias ya que el aura del 11-S le podría colocar como candidato de consenso.

Os seguiré informando sobre los principales acontecimientos en las primarias republicanas...

sábado, 3 de septiembre de 2011

Retavideos: La crisis de la deuda norteamericana

Cómo ya viene siendo costumbre os dejo colgado un vídeo (en inglés) que en este caso explica  la crisis de la deuda que está azotando a los EEUU. Para los que hayáis desconectado en vacaciones, durante todo el mes de julio en EEUU se vivieron frenéticas negociaciones entre los dos partidos, Demócratas y Republicanos y entre las diferentes instituciones políticas, Presidencia, Senado y Cámara de Representantes, para lograr un acuerdo y evitar la bancarrota del país. ¿Porqué estuvo a punto de entrar en bancarrota EEUU? cómo ya veréis mejor explicado en el vídeo los EEUU tienen un serio problema; el estado gasta mucho más de lo que recibe. Esta diferencia ha ido aumentando sobre todo a partir del estallido de la crisis, lo que ha provocado que en julio fuese necesario un aumento del techo de endeudamiento máximo permitido al gobierno. Pero para llegar a tal acuerdo es necesario el apoyo de los tres principales poderes: el Congreso, el Senado y la Presidencia. El problema es que el Congreso está dominado por el Partido Republicano, muy influenciado por su ala más extremista, el Tea Party, opuesta a cualquier aumento del techo de endeudamiento. Finalmente Obama logró una victoria pírrica el 2 de agosto, fecha límite antes de que el país entrase en bancarrota, por la cual se le permitía aumentar el techo de endeudamiento (aunque se estima que se volverá a repetir la misma situación en 2012 ya que se volverá a alcanzar el nuevo techo de endeudamiento) a cambio de no subir impuestos y recortar drásticamente el gasto social. Hay que recordar que gran parte del partido Republicano y más concretamente su ala radical, el Tea Party, es anti-impuestos y contraria a que el Estado intervenga en la economía. Por tanto el problema de la deuda no se ha solucionado, sólo se ha aplazado. 

A continuación os dejo el vídeo que explica de una forma muy didáctica cómo los EEUU han llegado a esta peligrosa situación, que amenaza con sacudir los cimientos de la economía mundial. 


Por cierto, a la espera de un mejor nombre, la sección de videos se llamará Retavideos, si se os ocurre un nombre mejor ¡háganlo saber!

martes, 3 de mayo de 2011

Elecciones en Canadá, la "ola naranja" arrasa pero no lo suficiente

De izquierda a derecha: Stephen Harper, Jack Leyton, Michael Ignatieff y Gilles Duceppe
Ayer 2 de mayo, mientras las miradas del mundo entero estaban centradas en Washington por la muerte de Bin Laden, cuyo misterioso fin, arrojado al mar, añade un capítulo nuevo a la ya extensa mitología sobre el terrorista, una silenciosa revolución se producía en Canadá. En el país de la hoja de arce, los canadienses elegían por tercera vez desde 2006 a sus representantes en el Parlamento. Desde ese año, y gracias a la victoria de su partido, el conservador Stephen Harper gobierna el país como primer ministro, eso sí, en minoría. Al no haber conseguido mayoría absoluta ni en 2006 ni en 2008 el gobierno de Harper se ha mostrado indefenso ante la oposición parlamentaria, compuesta por el otro gran partido canadiense, el Partido Liberal, el Bloc Québécois (BQ), defensor de la independencia de la provincia francófona de Quebec, y el partido socialista New Democratic Party (NDP). El pasado 25 de marzo la oposición se puso de acuerdo y presentó una moción de censura contra el primer ministro conservador. Gracias a que los tres partidos de la oposición controlaban la mayoría de escaños, Harper perdió la votación y seguidamente se convocaron nuevas elecciones para el 2 de mayo. Los primeros sondeos apuntaban a que una vez más se repetiría el mismo resultado que en 2006 y 2008; ganaría el partido conservador de Harper pero sin mayoría absoluta, el partido Liberal seguiría siendo el principal partido de la oposición y el resto de partidos conseguirían, escaño arriba escaño abajo, los mismos representantes. Pero a partir de la segunda semana de abril las encuestas comenzaron a variar significativamente, a tan sólo 3 semanas de las elecciones el NDP empezaba a subir exponencialmente en intención de voto. Si el 9 de abril las encuestas daban entre un 14-18% de votos al NDP, el 2 de mayo lo situaba en el 30%. Por otro lado el Partido Liberal, partido que tradicionalmente ha gobernado Canadá, pasaba del 25-30% de intención de voto al 18,9% un día antes de las elecciones. En cambio el partido Conservador del primer ministro Harper seguía situándose en primer lugar con un 35-40% de los votos, la gran duda era si conseguiría mayoría absoluta o no. 

Stephen Harper
Las elecciones del 2 de mayo han sido un importante éxito para el Partido Conservador; por primera vez desde que Harper ganó las elecciones en 2006 podrán gobernar con mayoría absoluta. Con un 39,6% de los votos los conservadores han conseguido 167 representantes, 12 más de los 155 que se necesitan para la mayoría absoluta. El otro gran vencedor de las elecciones ha sido el NDP que ha conseguido el 30,6% de los votos y 102 escaños, 66 más que en 2008. Pero la victoria de conservadores y socialistas ha sido a expensas de los otros dos grandes partidos canadienses: el liberal y el BQ. El partido liberal, partido histórico que se ha turnado en el poder con el conservador desde el siglo XIX ha sufrido su peor resultado tanto en votos (18,9%) como en escaños (34 habiendo perdido 43). El BQ, que desde los 90 representa las aspiraciones secesionistas de los francófonos del Quebec, ha sufrido una severa derrota, un 6% de los votos frente al 9,98% de 2008 y 4 escaños de los 47 que ganaron las últimas elecciones. Por último los Verdes han conseguido por primera vez en su historia un representante en el Parlamento a pesar de haber pasado del 6,78% de los votos al 3,9%.


Viendo los resultados es difícil de entender a priori como un partido con el 39,6% de los votos consigue una extensa mayoría absoluta en el Parlamento. O como con un 18,9%, casi la mitad de los votos de los conservadores, los liberales tan sólo consiguen 34 escaños frente a los 167 parlamentarios del Partido Conservador. La respuesta la encontramos cuando analizamos el método electoral que utilizan en Canadá para distribuir votos y escaños. En el país norteamericano utilizan el método llamado First-Past-The-Post (FPTP). Este método consiste en que cada diputado es elegido en un distrito diferente, es decir, si se eligen 308 representantes, como es el caso de Canadá, se divide el territorio en 308 distritos, intentando que cada distrito abarque al mismo número de habitantes que el resto. Esto supone que en zonas muy poco habitadas los distritos son muy grandes para abarcar al número de habitantes necesarios. En cambio en centros urbanos, con una alta densidad, los distritos son muchos más pequeños. Aun así suele existir cierta tendencia a la sobrerepresentación del voto rural ya que no siempre se consigue que cada distrito abarque al mismo número de habitantes. Por tanto en cada distrito su población elige al representante del partido que prefiera. El problema es que al ser elegido tan sólo un representante por distrito, los votos que van a parar al resto de candidatos dejan de contar. Si por ejemplo tenemos tres partidos, el A, el B y el C, y el A consigue 95 votos, el B 90 y el C 40, el partido A consigue hacerse con la representación del distrito, pero los 90 votos del partido B y los 40 del C se pierden. Por tanto a nivel nacional lo importante no es conseguir un mayor número de votos, si no conseguir ser el partido más votado en un mayor número de distritos. Este método también es utilizado en EEUU o Reino Unido. Casulamente en este último país el próximo 5 de mayo se celebra un referéndum para ver si continúan con el método FPTP o lo cambian por un método alternativo, ya que amplias capas de la población lo ven como un sistema injusto que favorece a los partidos mayoritarios y penaliza a los pequeños partidos.

Michael Ignatieff líder de los liberales
En el caso canadiense el FPTP juega un papel muy importante. Gracias a este método los dos partidos clásicos, el Liberal y el Conservador han logrado mayorías absolutas con un porcentaje de votos significativamente menor al 50%. También ha favorecido al BQ ya que al estar regionalmente centrado en la provincia de Quebec, le basta con ganar en los distritos de esta región para lograr una representación abultada a pesar de no tener votos en el resto de provincias canadienses. Partidos minoritarios como los socialistas del NDP o los verdes se han visto negativamente afectados por este método electoral, ya que son partidos pequeños y geográficamente dispersos. En estas elecciones el FPTP ha permitido a Harper ganar ya que gracias al aumento de expectativa del NDP los votantes de centro-izquierda han dividido sus votos entre los liberales y los socialistas. Por otro lado los verdes, sabiendo que el FPTP juega en su contra han centrado su campaña en conseguir un simbólico diputado en la provincia de British Columbia, estrategia que se ha saldado con un éxito rotundo.

A la hora de analizar las elecciones canadienses también es importante incidir en la clave regional. Dos provincias acaparan la gran mayoría de distritos y representantes ya que son las más pobladas: Quebec y Ontario. Es en estas dos provincias donde se ha producido el vuelco electoral que ha permitido el éxito de conservadores y del NDP y la derrota del BQ y los Liberales. En Quebec, donde al contrario que el resto del país se habla francés, desde los años 90 los secesionistas del BQ han logrado hacerse con la mayoría de sus 75 representantes. En estas elecciones el BQ ha pasado a ganar sólo 4 de los distritos frente a los 58 que ha conseguido el NDP. El electorado quebequés ha dejado de lado sus aspiraciones independentistas para centrarse en las reivindicaciones más sociales y económicas representandas por el NDP. Los conservadores con 6 representantes y los liberales, que tradicionalmente habían sido el partido no secesionista más importante de la provincia, con 7 representantes se han quedado muy lejos de los socialistas. En Ontario se ha producido un segundo vuelco electoral determinante para la victoria de los conservadores. Ontario tradicionalmente ha sido un feudo de los liberales, pero en estas elecciones tan sólo han podido mantener 11 representantes en la provincia frente a los 22 del NDP y los 73 de los conservadores. Los liberales, partido de centro-izquierda, han perdido su electorado más izquierdista en favor del NDP y los más moderados han pasado a votar a los conservadores. En esta provincia ha tenido éxito la estrategia de Harper de infundir temor sobre una posible coalición entre el NDP y los liberales. Incluso Toronto, capital del Partido Liberal, ha optado masivamente por los conservadores. En el resto de provincias no ha habido grandes cambios. Las regiones centrales, Alberta, Saskatchewan y Manitoba, poco habitadas y muy rurales han votado mayoritariamente por los conservadores. En British Columbia, en el extremo Oeste del país, los conservadores han perdido votos aunque siguen manteniendo 21 de los 36 representantes y un 47% del voto. En las pequeñas provincias del Atlántico el partido Liberal ha conseguido mantener su tradicional presencia aguantando la marea conservadora y socialista. 

El partido conservador por tanto se alza con una victoria que hasta el último momento parecía dudosa. El objetivo de Stephen Harper era conseguir la mayoría absoluta y lo ha conseguido siendo el partido más votado y con un mayor número de representantes en el Parlamento. El principal activo del gobierno han resultado ser los buenos datos económicos, gracias a los cuales Canadá ha sido uno de los países Occidentales donde la crisis económica internacional ha tenido un menor impacto negativo. Sobre todo por el crecimiento de la demanda de recursos naturales por parte de las dinámicas economías asiáticas así como por la resistencia del fuerte y regulado sector financiero heredado de los anteriores gobiernos liberales. También ha permitido capear mejor la crisis el estimulo fiscal llevado a cabo por el gobierno Harper y la bajada de impuestos a las empresas, lo que ha permitido al país salir rápidamente de la recesión y crecer actualmente al 3%. Por otro lado el primer ministro ha sido muy criticado por su marcado conservadurismo, su apoyo inquebrantable a la política exterior de EEUU e Israel (fue uno de los primeros países en anunciar su participación en la zona de exclusión aérea de Libia), por su negación del calentamiento global y por aumentar el gasto de defensa (compró 65 F35 a los EEUU por un valor de 10 mil millones de libras). Sus detractores lo comparan con los republicanos de EEUU y con Bush, del que fue fiel aliado durante los últimos años de su mandato. También le critican sus métodos autoritarios, como el cierre del Parlamento cuando se esperaba una moción de censura por parte de los partidos de la oposición debido al intento del gobierno de eliminar la subvención pública a los partidos políticos. Ahora que tiene mayoría absoluta Stephen Harper tiene como objetivos principales reformar el Senado, acabar con la financiación publica de los partidos políticos, aligerar las restricciones para la posesión de armas de fuego, bajar los impuestos a las empresas del 18% al 15% y convertir a Canadá en una potencia energética global gracias a la explotación de las arenas de petróleo de Alberta . También tiene como prioridades abrir el sector de las telecomunicaciones a la inversión exterior y endurecer la protección de los derechos de autor y copyright. A corto plazo sus mayores retos son hacer frente a una oposición más ideologizada liderada por el NDP y lidiar con la provincia de Quebec, tradicionalmente anti-conservadora, pacifista, ecologista y partidaria de aumentar el gasto social.


El NDP ha visto culminada su “Ola naranja”, nombre dado al aumento exponencial de la intención de voto de los socialistas en los últimos días y por el color del partido, con un histórico 30,6% de los votos y como líderes de la oposición. Su campaña, centrada en el aumento de los impuestos de sociedades del 18% al 19,5%, la bajada de los impuestos a las pequeñas empresas del 11 al 9%, el aumento del gasto social, la protección del medio ambiente y la retirada de las tropas de Afganistán ha calado hondo en la sociedad canadiense y entre el electorado de centro-izquierda, cansado del las corruptelas y la ambigüedad del partido Liberal. Tampoco el desgastado discurso secesionista del BQ ha encandilado esta vez a los quebequeses que han dado un voto de confianza al NDP y su discurso social. El NDP tiene por delante el reto de convertirse en un partido que sea una alternativa real de gobierno a los conservadores, y sobre todo lograr que su discurso tenga una mayor propagación por otras provincias del Centro y Oeste del país.

El partido Liberal ha sufrido el mayor desastre electoral de su historia, tan sólo 5 años después de dejar el gobierno se ha visto reducido a un triste 18,9% de los votos. Las causas que explican este desastre son varias; por un lado los escándalos de corrupción de los últimos gobiernos del Partido Liberal siguen pesando entre la población, la elección del líder del partido, Michael Ignatieff, no ha sido la más acertada ya que ha pasado gran parte de su vida fuera del país y su imagen de intelectual elitista de Harvard no ha atraído al voto más popular, tan sólo en los centro urbanos ha logrado el partido liberal ganar en votos al resto de partidos. Por último el fuerte conservadurismo del primer ministro Harper ha polarizado a la sociedad canadiense, y los votantes del centro-izquierda han preferido apostar por un partido con un discurso más izquierdista como el NDP, que un partido como el Liberal, perdido en las ambigüedades del centrismo. El partido liberal tendrá difícil volver a ser el partido canadiense por antonomasia, su futuro puede pasar por ser un partido bisagra entre el partido Conservador y el NDP. Pero también se podría esperar una futura fusión entre el NDP y los liberales, creando un sólo partido de centro izquierda, tal y como ya ha pasado en el centro-derecha con el Partido Conservador. Mientras tanto Michael Ignatieff ha dimitido como líder de los liberales ya que incluso ha perdido las elecciones en su propio distrito y no ha conseguido ser representante en el Parlamento.


El líder del BQ Gilles Duceppe también ha dimitido tras los resultados del 2 de Mayo. El partido dominante de Quebec ha pasado a ser el cuarto con más representantes en esta provincia, lo que es una auténtica catástrofe para los independentistas quebequeses. Pero aún queda esperanza para el BQ. La situación actual, donde los asuntos económicos son los que más afectan al electorado debido a la situación mundial, explica que gran parte de los votantes de Quebec hayan pasado a votar al NDP. Pero el sentimiento independentista volverá a coger fuerza según los fantasmas económicos vayan desapareciendo. A pesar de ello el BQ ya no volverá a ser el partido dominante que era antes. El NDP, aunque parezca improbable que coseche el mismo resultado en Quebec en unas elecciones futuras, seguirá siendo un actor de primera importancia en la política regional quebequesa.

Por último los verdes tratarán de repetir estrategia y centrar sus esfuerzos en lograr unos distritos determinados. La pésima política ambiental de Stephen Harper les dará la oportunidad de poder competir en algunos de los distritos más contrarios al primer ministro conservador, sobre todo gracias a la alta sensibilidad ecológica de la sociedad canadiense.

Jack Leyton líder del NDP
La mayoría de expertos canadienses coinciden en que las elecciones de ayer son históricas para el país, no sólo porque el partido más importante, el liberal, se haya hundido, o porque los secesionistas quebequeses hayan casi desaparecido del parlamento, o porque el NDP ha logrado triplicar sus resultados, ni siquiera porque los verdes hayan conseguido su primer diputado desde que surgieron en 1983, sino porque han polarizado a la sociedad canadiense de forma muy ideológica. El primer ministro Stephen Harper no sólo pretende gobernar un país, si no cambiar su sociedad. Su principal objetivo es trasladar la sociedad canadiense, tradicionalmente en una posición liberal hacia una posición más conservadora. Este objetivo ha sido apoyado por muchos, un 39% según las elecciones, pero también ha radicalizado a sus opositores, quienes han pasado de votar al partido Liberal, más centrista, a votar al NDP, más a la izquierda. Se trata de una polarización que responde a la doble realidad canadiense, no la anglófona frente a la francófona, sino la más cercana al modelo estadounidense, tradicional, religioso, rural, y la más favorable al modelo europeo, partidario del Estado del bienestar, secular, liberal, etc... Se trata de dos modelos que sitúan a Canadá en medio de las dos tendencias dentro del mundo Occidental. Los futuros gobiernos de Canadá deberán de cuidarse de no polarizar todavía más a su sociedad y de seguir manteniendo una posición intermedia entre los modelos de EEUU y Europa. Una Canadá a imagen y semejanza de EEUU tendría una gran oposición en Quebec, ya de por sí recelosa del modelo conservador y con ansias de independencia, pero también en otras provincias. 

 Tabla de Resultados


Escaños 2008
Escaños
2011
% Votos
2008
% Votos
2011
Nº Votos
2008
Nº Votos
2011
Conservadores
143
167
37,65%
39,6%
5.208.796
5.832.401
New Democratic Party
37
102
18,18%
30,6%
2.515.561
4.508.474
Liberales
77
34
26,26%
18,9%
3.633.185
2.783.175
Bloc Québécois
49
4
9,98%
6%
1.379.991
889.788
Verdes
0
1
6,78%
3,9%
937.613
576.221

Intención de voto durante las semanas previas a las elecciones, observad la espectacular subida del NPD








miércoles, 23 de marzo de 2011

En las orillas de Trípoli una vez más: dos siglos de conflictos entre Estados Unidos y Libia

“From the Halls of Moctezuma, to the Shores of Tripoli, we fight our country's battles in the air, on land and sea” (Desde las Puertas de Moctezuma hasta las orillas de Trípoli, luchamos las batallas de nuestra patria, por aire, tierra y mar). De este modo comienza el himno oficial del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Sorprende la alusión a Trípoli, capital de Libia, en un himno con casi dos siglos de historia. Pero no es una mención casual o fruto de la mente de un compositor visionario. Hace 210 años la recién creada flota estadounidense se encontraba bloqueando el puerto de Trípoli como parte de un conflicto que había enfrentado a la joven república americana con el Bey de la ciudad libia. Sería el primer capítulo de las complicadas relaciones entre los EEUU y Libia, que han cobrado en la actualidad una magnitud de primer orden. Después de 200 años de desencuentros, conflictos y acercamientos la historia ha llevado, paradójicamente, a estos dos países al mismo punto inicial. Si la guerra contra el Bey de Trípoli en 1801 supuso el inicio de la presencia militar norteamericana en el Mediterráneo, el conflicto actual contra la Libia gaddafista puede suponer el principio del fin de esta presencia.

Las relaciones diplomáticas entre los EEUU y Libia han sido por lo general malas y, no en pocas ocasiones, han habido enfrentamientos militares entre los dos países. A pesar de que las circunstancias internacionales han cambiado durante los dos siglos que separan la guerra entre los EEUU y el Bey de Trípoli de 1801 y la actual campaña militar contra Gaddafi, el teatro de operaciones sigue siendo el mismo y ni Washington ha renunciado a mantener su presencia naval en la zona, ni Libia a resisitir a la presión militar norteamericana. Si en 1801 era Trípoli quién se pavoneaba de su poderío naval gracias a la formidable flota pirática que amenazaba a todo el Mediterráneo Occidental, hoy es EEUU quien hace gala de su potente Sexta Flota. Si hace 200 años EEUU contaba con el apoyo de España, Reino Unido, Francia o el Reino de las Dos Sicilias (sur de Italia), contra los piratas tripolitanos, hoy también cuenta con los mismos aliados. Pero mientras que el escenario y los actores son los mismos, las causas son diferentes; entre 1801 y 2011 son muchos los cambios que afectarán a la conflictiva relación entre EEUU y Libia.

Buque estadounidense Philadelphia ardiendo en Trípoli


En 1801 Libia no existía, el país se inventaría años después durante el dominio colonial italiano de la región. En 1801 la actual Libia estaba compuesta por una estrecha franja costera de Estados piráticos bajo la virtual soberanía del Sultán Turco. El más importante de ellos era el estado de Trípoli, actual capital de Libia y núcleo del poder de Gaddafi. El Bey de esta ciudad controlaba la costa Occidental de la actual Libia, la Tripolitana y de facto llevaba a cabo una política autónoma e independiente de Estambul. Trípoli, junto a Túnez, Argelia y el sultanato de Marruecos, habían aterrorizado el Mediterráneo durante siglos por sus actividades piráticas. Ya en 1510 el rey Carlos I de España y Emperador de Alemania había ocupado la ciudad de Trípoli para frenar los ataques de los piratas berberiscos a las costas españolas e italianas. A finales del siglo XVIII la recién independizada república americana también comenzó a sufrir los ataques de los piratas norteafricanos a sus barcos en el Mediterráneo. Al igual que a los países europeos, los estados del Norte de África solicitaban un impuesto a Washington para que sus ataques cesaran. Mientras que Francia o España recomendaron a Washington pagar el impuesto y el rescate por los estadounidenses capturados por los piratas, el recién nombrado presidente Thomas Jefferson aprovechó la oportunidad para demostrar la fuerza de su recién creada flota. En 1801 comenzó la guerra que enfrentaría a EEUU con Trípoli. La guerra se extendería hasta 1805 periodo durante el cual ninguno de los dos bandos se impuso. No fue hasta que varios marines norteamericanos ayudados por mercenarios griegos, árabes y bereberes capturasen la ciudad tripolitana de Derna tras una campaña terrestre desde Egipto en 1805, que la guerra terminó. La Primera Guerra Berberisca supondría para EEUU el impulso definitivo para del desarrollo de una fuerza naval potente y el primer ensayo de una intervención militar más allá del Atlántico.

Durante el resto del siglo XIX no hubo más conflictos serios entre Trípoli y los EEUU. En 1911, en plena descomposición del Imperio Turco, la República italiana invadió Trípoli y las regiones adyacentes de la Cirenaica y Fezzan. En 1934 Italia agrupó las tres regiones bajo la denominación de Libia. Durante la 2ª Guerra Mundial Libia sería el escenario de numerosas batallas entre el Eje y los aliados. En 1943 los aliados capturaron Trípoli expulsando a los italianos y alemanes del Norte de África. Los estadounidenses ocuparon la base aérea de Mellaha o Wheelus, a las afueras de Trípoli, que desde entonces estaría controlada por las Fuerzas Aéreas de EEUU. Por segunda vez durante la corta historia de los EEUU, tropas norteamericanas estaban desplegadas en la Tripolitana. Pocos años después, en diciembre de 1951, Libia lograba la independencia bajo la forma de una Monarquía. EEUU fue uno de los países que más había presionado en la ONU para que esto sucediese.

1969 supuso un punto de inflexión en las relaciones entre Washington y Trípoli. Si desde la independencia ambos países habían disfrutado de muy buenas relaciones, debido sobre todo a la importancia geoestratégica de Libia, a la presencia militar estadounidense en la base de Wheelus y al descubrimiento de petróleo en el país en 1959, a partir de 1969 todo cambió. En septiembre de ese año el coronel Gaddafi llevó a cabo un exitoso golpe de Estado y derrocó al rey Idris. El anti-occidentalismo del nuevo líder libio empeoraría las relaciones hasta el punto de que en 1972 Washington retiraría a su embajador. Dos años antes los EEUU habían sido obligados a abandonar la base aérea de Wheelus. En 1979, al calor de la revolución iraní y la crisis de los rehenes de la embaja norteamericana en Teherán, la embajada de EEUU en Trípoli fue asaltada. Washington respondió cerrando la embajada y añadiendo al régimen de Gaddafi a la lista de países patrocinadores del terrorismo.

La década de los 80 supondrá la época más conflictiva de las relaciones entre Libia y EEUU desde 1805. Los estrechos lazos de Trípoli con Moscú y el apoyo de Gaddafi a la causa palestina y al terrorismo internacional complicará todavía más la situación. Durante esta década la rivalidad entre ambos países los colocaría al borde de la guerra en varias ocasiones. En 1981 dos cazas libios fueron derribados en el Golfo de Sirte por aviones de EEUU. En 1986 varios buques navales estadounidenses fueron atacados por misiles libios. En respuesta los EEUU hundieron dos patrulleras libias y atacaron una base militar en Sirte. En abril de 1986 se produjo el ataque más mortífero. Ese mismo mes dos soldados norteamericanos murieron en un atentado en la discoteca La Belle en Berlín Occidental. Se atribuyó el acto terrorista a agentes de Gaddafi y Reagan, presidente de EEUU por entonces, respondió con el bombardeo de Trípoli y Bengazi. En 1988 agentes libios explotaron un avión de la Pan Am, con 180 nacionales de EEUU, mientras sobrevolaba el pueblo escocés de Lockerbie en dirección a Nueva York. Centrado en las acciones militares en el Golfo contra Saddam Hussein, el presidente George Bush optará por impulsar sanciones económicas en la ONU contra Libia. Durante la década de los 90 la situación será de calma tensa y el régimen de Gaddafi sufrirá las sanciones económicas aplicadas por EEUU y la ONU y el aislamiento internacional.

La invasión de Irak y el derrocamiento de Saddam Hussein en 2003 suponen el comienzo de una nueva era en las relaciones libio-estadounidenses. Temeroso de compartir el mismo destino que el dirigente iraquí, a partir de 2003 Gaddafi intentará mejorar sus muy dañadas relaciones con EEUU. Washington y el resto de países occidentales se mostrarán muy por la labor de olvidar el pasado de Gaddafi, ya que las grandes reservas de petróleo libio eran demasiado jugosas. Durante 2003 Libia anuncia el pago de reparaciones económicas para las familias de las victimas del atentado de Lockerbie y el demantelamiento de su programa de armas de destrucción masiva. El Consejo de Seguridad de la ONU respondió a estas medidas con el levantamiento de las sanciones a Trípoli, con el apoyo entusiasta de Tony Blair, primer ministro británico, y la cómplice abstención de los EEUU de George W. Bush. En 2004 Washington eliminó la mayoría de sanciones contra Libia. En 2006 los EEUU reabrieron su embajada en Trípoli, cerrada desde 1979 y borraron a Libia de la lista de países patrocinadores del terrorismo. En septiembre de 2008 la Secretaria de Estado Condolezza Rice visitó Libia. 

Buque de los EEUU bombardeando Libia en 2011
En menos de una década Trípoli y Washington pasaron de enemigos acérrimos a socios energéticos y aliados en la lucha contra Al Qaeda. Obviando el carácter dictatorial de su régimen y el apoyo de Gaddafi a numerosos grupos terroristas, los EEUU han preferido tener acceso a las grandes reservas petrolíferas libias y olvidar las discrepancias del pasado. En 2011 la situación ha vuelto a cambiar; Obama ha apoyado a Francia y Reino Unido en la organización de una operación militar para frenar el avance militar de Gaddafi contra los rebeldes, enfrentados al régimen y que desde hace varios días tan sólo controlan la Cirenaica, región Oriental de Libia. 210 años después los buques norteamericanos vuelven a bombardear Trípoli. En 1801 los EEUU demostraban por primera vez al mundo que contaban con la fuerza naval suficiente como para intervenir más allá de su zona de influencia. En 2011 Washington quiere seguir demostrando lo mismo, pero endeudados por la crisis económica y por las campañas militares en Irak y Afganistán, los EEUU probablemente no podrán mantener su presencia militar en Libia por mucho tiempo.