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viernes, 27 de enero de 2012

2012, un año de conflictos (II)


Egipcios en la Plaza Tahrir (fuente: monasosh)


Continuando con un post anterior, seguiré comentando los 30 conflictos que según el influyente think tank norteamericano Council on Foreign Relations, podrían marcar este año 2012. Si los primeros 10 eran potenciales conflictos que afectarían al sistema internacional de forma global, en este caso analizaremos 10 conflictos que tendrían un alcance regional.

Inestabilidad política en Egipto. Un año después de la llamada revolución egipcia, el país sigue sin tomar un rumbo claro en su democratización. Se han alcanzado importantes hitos como la dimisión del presidente Hosni Mubarak por la presión popular o la celebración de las primeras elecciones libres en la historia del país. Pero por otro lado la inestabilidad continúa siendo el factor dominante en el país árabe y todavía quedan algunos conflictos por resolver y que pueden dar al traste con el proceso democratizador. Primero el ejército sigue controlando el país aunque su líder, el mariscal Tantawi anunció recientemente que una vez el proceso democratizador se haya finalizado, se entregarían todos los poderes a las instituciones democráticas. Por otro lado las legislativas han dado un Parlamento dominado por los islamistas, moderados y radicales, lo que puede provocar la marginalización de los grupos laicos y de izquierda y de la minoría cristiana (8-10% de la población). También están por ver las consecuencias de un gobierno islamista sobre las relaciones con Israel. Por último aún queda por celebrar las elecciones presidenciales, que serán otra prueba de fuego para el proceso de transición egipcio. Todo ello en un contexto económico nacional muy negativo.

Grave crisis entre India y Pakistán por un gran ataque terrorista. El primer ministro indio no ha dejado de recordar a Pakistán que un nuevo atentado masivo como el de Bombay en 2008 será tomado por Nueva Delhi como un casus belli y podría llevar al país a la guerra con Pakistán. Esto se explica por la conocida relación de las fuerzas de seguridad e inteligencias pakistaníes con algunos de los grupos terroristas islamistas que operan en India. Es dificil pensar que un nuevo atentado en suelo indio lleve a los dos países a la guerra, teniendo en cuenta que ambos países son potencias nucleares declaradas, pero podría ser el inicio de una nueva escalada bélica en la región.

Incidente naval en el Mediterráneo entre Turquía e Israel. A pesar de que las relaciones entre estos dos antiguos aliados han empeorado de una forma exponencial durante los últimos 2 años es difícil que se de un episodio bélico entre ambos. Pero el papel que quiere representar Turquía en la región hará del Mediterráneo Oriental un escenario cada vez más hostil para Israel.

Intensificiación de la insurgencia en Afganistán. Es un escenario que ya se está dando y que explica porqué ahora los EEUU ven con buenos ojos la negociaciones con los otrora grandes enemigos que eran los talibán. 2012 será sin duda un año muy conflictivo en Afganistán, intensificado por el aumento de la inestabilidad política en la región (Irán, Pakistán, Asia Central).

Guerra civil en Siria y una posible intervención exterior. Cumplido ya casi un año del inicio de las revueltas en siria, el conflicto parece entrar en una nueva fase. Si bien dista todavía de parecerse a una guerra civil ya que el “bando” presidencial cuenta con una superioridad militar incuestionable y controla casi la totalidad del país, pocas bazas más tiene al Assad. La utilización de los conflictos étnicos por parte del régimen pueden llevar a una espiral incontrolada de violencia que lleven al país a un escenario parecido al del Líbano durante los 80. Esta guerra intersectaria podría expandirse a los países vecinos, sobre todo a Líbano e Irak en los que ya se están dando los primeros síntomas. Una intervención exterior está todavía lejos de ser llevada a cabo tanto por el bloqueo de Rusia, uno de los pocos aliados del régimen sirio, como por las grandes implicaciones que tendría en un escenario hiper caldeado por diferentes conflictos (Egipto, Irak, Líbano, Irán, Bahrein).

Guerra civil en Yemen. Yemen es otro de los países junto a Siria, Bahrein o Libia dónde la primavera árabe se ha traducido en un largo conflicto entre opositores y partidarios del régimen. En este caso el presidente Saleh acaba de abandonar el país, dejando un escenario de incertidumbre. Aunque existe un acuerdo entre los opositores y los partidarios del régimen para nombrar un próximo presidente de consenso, la transición hacia un sistema más democratico está muy lejos de materializarse. Yemen se encuentra además sumido en diferentes conflictos; al norte el movimiento chií al Huthi libra una larga batalla contra el gobierno central, al sur los movimientos separatistas pretenden lograr la independencia de Adén y las provincias del meridionales. Por último Al Qaeda, aprovechando la situación de caos, ha pasado a controlar algunas zonas del país, la última en caer ha sido Abyán. El mayor peligro sería que la situación en Yemen se desbordase y afectase a la vecina Arabia Saudí.

Aumento de la violencia intersectaria en Irak. Desde que las tropas estadounidenses abandonaran Irak en 2011, la situación está empeorando por momentos. El gobierno del chií al Maliki está llevando a cabo una política cada vez más autoritaria, poniendo en el punto de mira a la minoría sunní. Además los atentados terroristas siguen causando decenas de víctimas casi a diario. Un empeoramiento de la situación en Siria o Irán podría ser la gota final que desborde el vaso en Irak.

Un conflicto en el Mar de la China Meridional por diferentes reivindicadiones territoriales. El Mar de la China Meridional abarca un territorio en el que diversos países han planteado reclamaciones. En algunos casos estas reclamaciones se superponen sobre todo en los casos de Filipinas con China y Vietnam con China. Durante el 2011 se han dado diversos episodios en torno a este escenario y en los que China ha mantenido una posición bastante belicosa. La posibilidad de un episodio bélico limitado en torno al Mar de la China Meridional es alta y cada año adquiere mayor relevancia según Pekín va adoptando una posición más hegemónica en la zona.

Un ataque masivo sobre Israel. El único país que podría llevar a cabo este ataque sería Irán, pero es muy difícil que lo haga sin una provocación seria. Un bombardeo israelí de las instalacioes nucleares iraníes, escenario que puede ser una realidad en pocos meses, sí que desencadenaría un ataque masivo contra Israel, no sólo por parte de Irán, también de sus aliados de Hezbollah en Líbano y Hamás en Gaza.

Inestabilidad en Bahrein y posibilidad de intervención de Irán o Arabia Saudí. En el caso de Bahrein parece que el conflicto se halla en estado latente tras meses de represión gubernamental. Como en el caso de Israel, es difícil que Irán intervenga en Bahrein sin una provocación grave anterior, en el caso saudí el país ya ha intervenido militarmente y ayudado a reprimir violentamente a los manifestantes contrarios a la monarquía. Una revuelta de la población chií de Arabia Saudí (aproximádamente un 25% de la población) se etendería sin duda a Bahrein donde los chiíes son mayoría (70%) pero son marginados por la monarquía sunní.

En un tercer post comentaré los últimos 10 conflictos que podrían marcar el 2012, en este caso los que tienen una proyección mucho más reducida y que se enmarcan en un contexto más nacional.

Mapa mostrando los conflictos comentados en el post (CFR.org)



viernes, 3 de junio de 2011

Arabia Saudí e Irán, historia, política y economía

Ahmadineyadh (izquierda) presidente de Irán con el Rey Saudí bin Abdul Aziz (derecha)


Que el mapa geopolítico de Oriente Medio está cambiando en pocos meses más que durante las tres décadas anteriores es una certeza que podemos ver todos los días en los titulares de los medios de comunicación internacionales. Mientras escribo esto en Yemen un ataque con morteros contra el presidente de Yemen ha abierto, ya oficialmente, un período de guerra civil que puede desestabilizar la región, y concretamente la península arábiga, como no lo han hecho las revoluciones en Libia y Egipto. Pero hay dos actores regionales que no sólo están resistiendo a la ola revolucionaria, sino que están beneficiándose de ella en algunos casos o participando activamente en su represión. Estoy hablando de los dos gigantes políticos de la zona, Arabia Saudí e Irán. Estos dos países son de lejos los más influyentes en Oriente Medio, aunque todo hay que decirlo recientemente Turquía está involucrándose a niveles nunca vistos en los asuntos árabes. Pero manteniendo al margen a los turcos, Irán y Arabia Saudí son los únicos países en Oriente Medio con la capacidad suficiente de crear una red de influencias, aliados e intereses a lo largo y ancho del mundo árabe-musulmán.

Irán y Arabia Saudí son países con más características que los separan que que los acercan aunque a priori no lo parezca. Su enemistad es uno de los ejes básicos para entender la geopolítica regional en Oriente Medio incluso antes de que la Revolución de 1979 colocara en el poder a los ayatollahs en Irán. No son sólo dos países diferentes, sino que representan dos formas de ver el Islam, dos formas de representar la relación entre religión y estado, dos modelos económicos diferentes y dos países con trayectorias históricas y culturales dispares.

Imagen tomada durante la revolución iraní de 1979


Tanto el régimen islámico iraní como la monarquía absoluta saudí tienen en su origen un componente religioso determinante. Cuando el sha de Irán fue expulsado en 1979 del poder tras una revolución, fue un régimen teocrático islámico el que lo sustituyó. Arabia Saudí nace de la unión política y religiosa de la familia de los Al Saud, por entonces gobernantes de la desértica región del Nejd en la Arabia Central y la corriente radical suní wahabbí, unión que les llevaría a conquistar las ciudades sagradas de La Meca y Medina en 1924 y fundar el moderno estado de Arabia Saudí en 1932. Pero mientras que en Irán es la versión chiíta del Islam la que impera entre la población, y son los clérigos chiítas los que controlan el país, en Arabia Saudí es el sunismo y más concretamente la corriente radical wahabbí del Islam la que domina. Además mientras que Arabia Saudí es un país árabe, Irán no lo es, y su lengua el persa, no pertenece ni tan siquiera a la familia semítica, a la que pertenece el árabe o el hebreo, sino a la familia indoeuropea como la gran mayoría de idiomas europeos. Son dos países que culturalmente están muy lejanos el uno del otro. Irán goza de una gran historia milenaria, aún antes de su islamización. Hasta la conquista musulmana fueron durante siglos la principal cultura y nación de Oriente Medio. Fueron además los fundadores del primer gran Imperio de la antigüedad, el Imperio Aqueménida caracterizado por su tolerancia hacia las religiones y naciones que dominaba. También fue en Persia donde nació y se desarrolló la primera de las grandes religiones monoteístas, el mazdeismo o zoroastrianismo. En cambio Arabia Saudí tiene una historia corta y siempre relacionada con el desarrollo del Islam, con la familia Al Saud y con la corriente islámica wahabbí.

En lo económico son también dos países muy distintos. Ambos son importantes productores de petróleo a nivel mundial, pero Arabia Saudí sobrepasa a Irán con diferencia. Mientras que Irán produce 4.325 mil barriles diarios de petróleo, Arabia Saudí produce 10.846 mil barriles. Las reservas de petróleo saudíes también son muy superiores a las iraníes (264,1 mil millones barriles frente a 137,6). Gracias a esto Arabia Saudí es la 23ª economía mundial, mientras que Irán está en el puesto número 29. Además el reino árabe goza de unos niveles de densidad de población relativamente bajos, 27 millones de habitantes, entre ellos de 5 a 10 milllones son inmigrantes legales e ilegales que no entran en el reparto de la riqueza del país. En cambio en Irán la población es de 75 millones de habitantes. Esto provoca que mientras que Arabia Saudí es una economía boyante, basada en las exportaciones de productos energéticos y con un PIB per cápita de 16,778 dólares, Irán es un país más atrasado económicamente con un PIB per cápita de 4,740 dólares y con una economía estancada. La única ventaja de Irán es que supera a sus vecinos saudíes en reservas y producción de gas natural, otro de los recursos energéticos más importantes.


El fundador de Arabia Saudí Ibn Saud (centro) en un encuentro con el presidente norteamericano F.D.Roosevelt en 1945


Los dos países tiene modelos políticos muy diferenciados, aunque ambos basados en al ley coránica. Hasta 1979 ambos países eran monarquías muy próximas a EEUU y Occidente, aunque era Irán el principal baluarte de los intereses norteamericanos (e israelíes) en Oriente Medio. La caída de la monarquía iraní en la revolución del 79 supuso para la familia real saudí un auténtico sobresalto y los analistas de entonces vaticinaban que en pocos años ocurriría lo mismo en la península arábiga. Desde 1979 los dos países han estado enfrentados y Arabia Saudí se ha convertido en la punta de lanza de la hegemonía norteamericana sobre Oriente Medio. La ocupación del poder por parte de los clérigos chiíes supone para la línea más dura del sunismo saudí una auténtica aberración. Los chiíes en Arabia Saudí, que conforman un 10% de la población y están concentrados en la costas del golfo pérsico, han sido vistos desde entonces como enemigos del país y sufren la extrema vigilancia y represión por parte del régimen saudí. Más aún si tenemos en cuenta que casualmente las zonas de Arabia Saudí donde los chiíes son mayoría son las áreas con mayor concentración de petróleo. Otra característica de Arabia Saudí es que los clérigos wahhabíes si bien no ostentan el poder político sí que intervienen activamente en la política a través de sus sermones y fatwas. La familia Al Saud se encuentra rehén de sus clérigos y no osan provocarles, lo que ha radicalizado todavía más a la población saudí, ya que los ulemas, los clérigos islámicos, controlan la educación en el país.

Hasta aquí se puede ver que Irán y Arabia Saudí son dos países muy diferentes, aunque a veces parezcan la misma cosa, regímenes islamistas radicales, son naciones que no tiene nada que ver. Irán es un país con un pasado glorioso, principal país chií del mundo, con una población multinacional (persas, kurdos, azeríes, árabes), gobernado teocráticamente tras 1979, con una economía estancada e hiperinflacionista y marginado por la comunidad internacional. En cambio Arabia Saudí es un país relativamente nuevo, fundamentado en la unión de intereses entre la familia Al Saud y la corriente wahabbí, es una monarquía absoluta donde quienes más influyen en la política son los clérigos, su economía es floreciente y su poder energético es incalculable, goza de muy buenas relaciones con Occidente y su población goza de un nivel de vida respetable y a la altura de algunos países europeos. En el próximo post seguiré hablando sobre los dos países pero esta vez entrando de lleno en la rivalidad política entre Teherán y Riyadh, en la extensión del enfrentamiento por todo Oriente Medio y las consecuencias que pueden tener en todo ello la Primavera Árabe.


Arabia Saudí
Irán
Fundación
23 septiembre 1932
Desde 1501 el país ha estado unificado.
1 abril 1979 República Islámica
Capital
Riyadh
Teherán
Líder Político
Rey: Abdullah bin Abdul Aziz
Líder Supremo: Alí Khamenei
Presidente: Mahmoud Ahmadinejad,
Régimen Político
Monarquía Absoluta Islámica
República Islámica
Población
27,1 millones
75,3 millones
PIB
438.009 mil millones dólares
357.221 millones dólares
PIB per cápita
16,778 dólares
4,740 dólares
Producción Petróleo (total mundial)
10.846 mil barriles diarios (13,1%)
4.325 mil barriles diarios (5,3%)
Reservas Petróleo (total mundial)
264,1 mil millones barriles (21%)
137,6 mil millones barriles (10,9%)
Producción Gas Natural (total mundial)
72,1 mil millones metros cúbicos (2,5%)
116,3 mil millones metros cúbicos (3,8%)
Reservas Gas Natural
4,1% reservas mundiales
16% reservas mundiales
Nacionalidades
Árabes, 31% inmigrantes (indios, pakistaníes, bangladeshíes, afganos)
Persas (65%) Azeríes (16%) Kurdos (7%) Lurs (6%) Árabes (2%) Baluchis (2%) Turkmenos (1%)
Lenguas
Árabe
Persa, Azerí, Kurdo, Luri, Baluchi, Árabe, Turkmeno
Religiones
85-90% Suníes, 10-15% Chiíes
Chiíes 90-95%, Suníes 4-8%, minorías religiosas 2%