El pasado viernes 17 uno de los principales periódicos de Portugal, Expresso, publicó una nueva encuesta sobre la intención de voto en el país vecino. La encuesta confirma una tendencia que ya mostraba un anterior sondeo publicado por el mismo medio el pasado abril: el desgaste del gobierno. Desde las elecciones del 5 de junio de 2011 el gobierno portugués está en manos de los dos principales partidos de la derecha, el PSD (Partido Social Demócrata) y el CDS-PP (Centro Democrático Social- Partido Popular), que juntos alcanzaron una cómoda mayoría absoluta. Pero las duras medidas impuestas por la troika (FMI, BCE, Comisión) y aplicadas por el gobierno, que han empobrecido y llevado al país a la recesión y a niveles históricos de desempleo (15%), han comenzado a hacer mella sobre la coalición conservadora. Si en las últimas elecciones el PSD logró un 38,7% de los votos, la encuesta publicada el viernes señala una intención de voto actual del 34,1%. Menor es la caída de su socio en el gobierno, el CDS-PP pasaría del 11,7% al 10,1% de los votos. En conjunto la alianza conservadora pasaría del 50,4% de los votos al 44,2%. Un importante desgaste pero que ha tardado en manifestarse si lo comparamos con otros países intervenidos, cuyos gobiernos a duras penas se han mantenido en las encuestas.
El desgaste electoral del gobierno se produce en beneficio del centro-izquierda. El Partido Socialista se recupera parcialmente y sube del 28,1% de las últimas elecciones al 33%, y lo más importante, se sitúa a 1 punto del PSD, el partido del primer ministro. Los dos partidos de la izquierda parlamentaria también suben ligeramente: la Coalición Democrática Unida que agrupa al Partido Comunista Portugués y a Los Verdes subiría del 7,9% al 8,8%, el anticapitalista Bloquo Esquerda también subiría del 5,2% al 6,6%. En conjunto el centro-izquierda pasaría del 41,2% al 48,4% de los votos.
En cuanto a valoración de líderes el más popular es Paulo Portas, líder del CDS-PP, socio menor en la coalición de gobierno y Ministro de Asuntos Exteriores, con una valoración de 14,1 (diferencia entre valoración positiva y negativa). Le sigue de cerca António J.Seguro (13,2), líder de la oposición y del Partido Socialista. A continuación se sitúan Francisco Louça (5,5) líder del Bloco Esquerda y Jerónimo de Sousa (4,4) del Partido Comunista. A la cola empatan Aníbal Cavaco Silva (2,6), Presidente de la República y Pedro Passos Coelho (2,6), Primer Ministro, ambos del PSD. Las instituciones contempladas en la encuesta (Parlamento, Administración Pública, Justicia y Gobierno) tienen todas valoraciones negativas, siendo el Gobierno la institución menos valorada (-21).
Portugal está siguiendo la misma pauta que el resto de países intervenidos (Irlanda, Grecia, España): desgaste de los partidos en el gobierno, aumento de la intención de voto de la izquierda alternativa, atomización del espectro político (aunque en Portugal nunca ha habido un bipartidismo real), auge de la derecha nacionalista (CDS-PP que mantiene su intención de voto casi inalterada pese a ser parte del gobierno) y descrédito de las instituciones del Estado. La principal peculiaridad del caso portugués es que el Partido Socialista sí que ha sabido recuperar cierto espacio político perdido tras las elecciones. De cualquiera de las maneras unos resultados como los indicados por la encuesta llevarían a Portugal a una gran incertidumbre política ya que ni los partidos conservadores alcanzarían la mayoría, ni el centro-izquierda formaría gobierno (en Portugal los socialistas y el resto de partidos de izquierdas tienen cierta aversión a cooperar políticamente, el PS se sitúa bastante más al centro que la CDU o el BE). Con una prima de riesgo (900-1000 puntosa básicos) y unos intereses de la deuda (en torno al 10% en los bonos a diez años) que mantienen a Portugal fuera de los mercados y con una economía en plena recesión son previsibles más recortes y un mayor desgaste del gobierno, lo que podría poner en bandeja la victoria al PS, que poco a poco va recuperándose (en un año ha recortado su diferencia con el PSD de 10 puntos a 1).
10 años de gobierno conservador en Dinamarca terminaron el pasado 15 de septiembre con la victoria de los partidos del bloque de centro-izquierda (bloque rojo) en las elecciones. Con un sistema electoral muy lejos del bipartidismo de algunos países europeos, en Dinamarca hasta 8 partidos políticos luchaban por lograr una representación significativa en la Folketing o Parlamento. Con la crisis económica como telón de fondo, que también ha azotado al pequeño país escandinavo a pesar de hallarse fuera de la zona Euro, dos bloques de partidos han luchado hasta el último escaño por ver quién gobernaría el país durante los siguientes 4 años. Por un lado la coalición conservadora que gobernaba el país desde 2001 estaba formada por el partido Liberal Conservador Venstre, a cuyo partido pertenece el primer ministro Lars Lokke Rasmussen, que sustituyó a Anders Fogh Rasmussen, también del mismo partido, al abandonar el gobierno para ser Secretario General de la OTAN. Junto a Venstre el otro pilar de la coalición era el Partido Conservador, tradicional aliado de los liberal conservadores a la hora de formar gobierno. Además contaban con el apoyo parlamentario de la pequeña Alianza Liberal y del poderoso y populista Partido Popular Danés, muy cercano a la extrema derecha y tercera fuerza parlamentaria en Dinamarca. Juntos, los 4 partidos controlaban 94 de los 179 escaños del Parlamento. Pero tras 10 años de gobierno conservador, una mala situación económica y la ausencia en la campaña política de temas tan beneficiosos electoralmente para la derecha como la inmigración o la Unión Europea, han acabado por minar el amplio apoyo popular de la coalición en el poder y provocar la victoria de los partidos de la oposición.
Lars Lokke Rasmussen
Desde hacía ya año y medio las encuestas apuntaban a que la coalición conservadora había perdido el apoyo de la mayoría de la población. La salida como primer ministro de Fogh Rasmussen en 2009, muy popular en Dinamarca, y su sustitución por el menos carismático Lokke Rasmussen, no hizo más que debilitar la situación de la coalición. Además la necesidad por parte del gobierno conservador de mantener el apoyo de la extrema derecha le hacía rehén de esta y colocaba a Dinamarca como uno de los países con políticas más extremistas de toda Europa. El advenimiento de la crisis y sus consecuencias macroeconómicas, un 10% de paro juvenil y un déficit de 4,9%, muy malas para un país escandinavo, movilizaron a la opinión pública contra el gobierno de Lokke Rasmussen. Pero las encuestas sobre todo castigaban a los otros dos grandes partidos de la derecha; el Partido Conservador, cuyas luchas internas por el liderazgo del partido mancharon su imagen, y los populistas extremistas del Partido Popular Danés, en este caso por la incapacidad de estos para dar solución a los problemas económicos y por el efecto de los atentados de Oslo (llevados a cabos por un extremista noruego). Paralelamente las encuestas mostraban que los partidos del centro-izquierda, entonces en la oposición, iban ganando apoyo popular. El principal partido de la oposición, el Partido Socialdemócrata, parecía haber recuperado al electorado perdido en 2001, cuando por primera vez desde 1924 dejó de ser el partido con más votos. Pero según se fueron acercando las elecciones, la intención de voto de los socialdemócratas fue disminuyendo, hasta situarla al mismo nivel que Venstre, el partido más votado desde 2001 y el principal miembro de la coalición que gobernaba el país. El Partido Socialista, cuarta fuerza política del país, tampoco lograba subir en las encuestas, en cambio los otros dos partidos de la izquierda danesa, el Radicale Venstre o Social Liberales y la Alianza Roji-Verde se disparaban en cuanto a intención de voto. Lo que apuntaban las encuestas es que a pesar de que los dos grandes partidos daneses, Venstre a la derecha y el Partido Socialdemócrata a la izquierda, se mantenían igual en cuanto a apoyo popular, su victoria dependería de que sus socios minoritarios de derecha o izquierda sacaran un buen resultado, lo que ponía a la izquierda en mejor situación por el despunte de Social Liberales y Roji-verdes.
Hellen Thorning-Schmidt
Las encuestas no fallaron y el día 15 la candidata Socialdemócrata Hellen Thorning-Schmidt logró, gracias sobre todo a los buenos resultados del resto de partidos del centro-izquierda, ganar las elecciones y posicionarse como nueva primera ministra de Dinamarca. De los 179 diputados del Folketing danés, el bloque rojo formado por los Socialdemócratas, el Partido Socialista, los Social Liberales y la Alianza Roji-verde, lograron 89 diputados y un 50,2% de los votos frente a los 86 diputados y 49,8% de los votos del bloque conservador (Venstre, Partido Conservador, Partido Popular Danés y Alianza Liberal). Una ajustada victoria en cuanto a votos pero rotunda en cuanto a escaños. Además la coalición de centro-izquierda sumaría 3 de los 4 diputados que representan a los territorios autónomos de las Islas Feroe y Groenlandia en el parlamento danés. Si analizamos los votos por partido vemos que el partido más votado sigue siendo Venstre, que logra un 26,7% de los votos y sumar un diputado quedándose con 47. Los 10 años de desgaste no han acabado por afectar ni al partido ni al primer ministro Lokke Rasmussen. Los Socialdemócratas, partido más votado entre 1924 y 2001 logra un 24,8% de los votos y 44 diputados, uno menos que en 2007. Consigue mantener casi el 100% de sus votantes pero cosecha el peor resultado electoral desde 1906 . A pesar de ello será el núcleo del futuro gobierno de Hellen Thorning-Schmidt ya que es el partido de centro-izquierda con más votos. En tercera posición sigue el extremista Partido Popular de Pia Kjaersgaard que pierde 3 de sus 25 diputados y 40 mil votantes, a pesar de ello sigue siendo la tercera fuerza política, todo un récord en Europa para un partido de extrema derecha. Los Social Liberales con 17 diputados y el 9,5% de los votos pasan de ser la sexta a la cuarta fuerza política debido a su espectacular subida llegando a casi duplicar su número de votos. En quinto lugar se sitúa el Partido Socialista que sufre un batacazo perdiendo 7 de sus 23 diputados y 120 mil votos. Gran parte de su electorado se ha pasado a la más izquierdista Alianza Roji-Verde que triplica sus votos y pasa de 4 a 12 diputados. Los conservadores, uno de los partidos tradicionales de la política danesa y miembro de la coalición que gobernaba hasta entonces sufre un descalabro y pasa de los 18 a los 8 diputados, perdiendo a más de la mitad de sus votantes. Por último la pequeña Alianza Liberal, formada por antiguos miembros de Venstre y del Partido Conservador, se afianza y pasa de los 5 a los 9 escaños con el 5% de los votos. Por tanto hasta 8 partidos logran cierto peso en el Parlamento Danés y la formación del próximo gobierno será ardua. A favor Hellen Thorning-Schmidt tendrá que el sistema parlamentario danés se basa más en acuerdos puntuales entre el gobierno y otros partidos que en la formación de grandes coaliciones, lo que le permite una mayor flexibilidad a la hora de escoger distintos socios dependiendo de lo que se vaya a votar.
El partido Socialdemócrata a pesar de haber conseguido el peor resultado electoral en un siglo ha logrado mantener a la casi totalidad de votantes que tuvo en 2007, a pesar de la ascendente estrella de otros partidos de izquierda. No ha sufrido el trasvase de votos hacia otros partidos y sigue manteniendo los mismos feudos electorales, sobre todo en las zonas urbanas de Copenhague, Aarhus, Odense y Aalborg. Sus propuestas de una mayor inversión pública, reforma laboral y aumento de impuestos a las rentas más altas para mitigar las consecuencias de la crisis ha logrado un apoyo popular amplio que deberá ahora contentar. Además los socialdemócratas pretenden flexibilizar la extremadamente severa política migratoria, aunque no en exceso y cerrar los controles fronterizos que el anterior gobierno impuso en la frontera con Alemania y que tanto revuelo causó, ya que de hecho incumplía el espacio Schengen. Para ello deberá contar con el apoyo del resto de partidos del centro-izquierda. Los dos posibles miembros del futuro gobierno junto a los Socialdemócratas son los Social Liberales, muy a favor de la inmigración y la multiculturalidad pero más conservadores en cuanto a la economía, y los socialistas, que siguen defendiendo un modelo económico socialista aunque en los últimos años, en su afán por mostrarse como un posible miembro de gobierno responsable, llegaron incluso a apoyar los presupuestos del gobierno conservador en el 2008. Los socialistas nunca han formado parte de un gobierno pero han spoyado a diversos gobiernos de los Socialdemócratas. Los roji-verdes estarán sin lugar a dudas fuera del gobierno debido a su incompatibilidad ideológica con socialdemócratas, su línea es más izquierdista incluso que la de los socialistas, pero serán imprescindibles para el nuevo gobierno de cara a importantes votaciones, sobre todo en cuanto a política económica. Al igual que en el anterior gobierno el Partido Popular radicalizó hacia la derecha al gobierno de Lokke Rasmussen, la Alianza Roji-Verde intentará conseguir lo mismo con el gobierno socialdemócrata pero en la dirección contraria. Todos estos partidos de centro-izquierda deben gran parte de su peso político a su apoyo electoral en Copenhague. En la capital el partido Socialdemócrata logró un 19% de los votos, los Social Liberales un 16,7%, los Roji-verdes 16,6%, Venstre 15,2% y el Partido Socialista un 12,4%. Los Socialdemócratas también podrán contar con el apoyo parlamentario de la extrema derecha en asuntos económicos ya que el Partido Popular se acerca a las posiciones del centro-izquierda en cuanto a la economía (subida de impuestos a las rentas altas, mayor gasto público).
Venstre puede estar satisfecha con su resultado electoral, como principal partido de la derecha y tras 10 años gobernando el país, los liberales conservadores han logrado mantener sus históricos resultados de 2007 e incluso superarlos. Pero el debacle electoral de su principal socio en el gobierno, los conservadores, han acabado con sus esperanzas de mantenerse en el poder. Venstre, que cuando fue fundado en 1910 era un partido agrario y desde entonces tiene su gran masa de apoyo en las áreas rurales (sobre todo en el sur de la península de Jutlandia donde la población es más religiosa y conservadora), se ha consolidado como el principal partido de la derecha. El Partido Conservador, que llegó a gobernar el país entre 1982 y 1993 y mucho más popular en las áreas urbanas que Venstre y más conservador en sus políticas económicas, ha perdido su oportunidad de seguir siendo un partido imprescindible a la hora de formar gobierno. Para Venstre la caída de los conservadores en desgracia sólo le deja un futuro socio viable para lograr un apoyo mayoritario en el parlamento en unas futuras elecciones, la extrema derecha, lo que le deja en una difícil tesitura. La pequeña Alianza Liberal va afianzándose y podría ser el futuro socio ideal de Venstre, aunque la primera sea mucho más liberal en asuntos como el matrimonio homosexual, la inmigración etc... Los Social Liberales, aunque apoyen a los Socialdemócratas y podrían estar en su gobierno, comparten posiciones cercanas con Venstre en lo económico y no se podría descartar una colaboración política entre ambas formaciones si el gobierno de Hellen Thorning-Schmidt gira demasiado hacia la izquierda.
En cuanto a los temas clásicos de la política danesa, la inmigración y la Unión Europea, han quedado en un segundo plano frente a la situación económica, principal preocupación para ¾ de los daneses, lo que explica en parte los malos resultados de la extrema derecha ya que se beneficiaba mucho electoralmente de estos asuntos. La difícil situación por la que pasa la UE y la eurozona ha dejado el tema fuera del debate electoral ya que ninguna fuerza política ha defendido la entrada en el euro como suele ser común, sobre todo entre los Socialdemócratas y los Social Liberales. A pesar de ello Hellen Thorning-Schmidt pretende convocar referéndums para decidir sobre una mayor cooperación del país en materias de justicia y defensa con la UE. Para ello tendrá no sólo que lidiar con el euroescepticismo de la extrema derecha sino también de parte de la izquierda, sobre todo de la Alianza Roji-Verde cuyo escepticismo es tal que en el Parlamento Europeo algunos de sus miembros se han asociado con movimientos extremistas de derecha de otros países europeos. Todo ello sin olvidar que el próximo mes de enero Dinamarca asumirá la presidencia rotatoria de la UE.
Cómo última reflexión sería importante señalar tres aspectos de las elecciones danesas que se encuadran dentro de fenómenos políticos más amplios. Por un lado las elecciones danesas son un ejemplo más de cómo desde el estallido de la crisis económica en 2008 casi ningún gobierno que se ha enfrentado a las urnas ha logrado la reelección. Segundo, la victoria del centro-izquierda se enmarca en una nueva ola que sólo acaba de empezar de recuperación de la izquierda frente a dos años nefastos, otro ejemplos serían las sucesivas elecciones regionales alemanas, las elecciones al Senado francés o las legislativas en Letonia, en todos estos casos el centro-izquierda ha ganado, y se espera que el fenómeno continúe en países como Francia, Italia o Alemania. Por último en el centro-izquierda parece que se esté dando un proceso de diversificación: dónde antes había un sólo partido que monopolizaba este espectro político, principalmente un partido socialdemócrata, ahora varios partidos de tendencias diferentes dentro de la izquierda se reparten este electorado. Ecosocialistas, verdes, social-liberales o anti-capitalistas compiten ahora por un voto que antes iba directamente a los socialdemócratas o en menor grado a los comunistas. Dinamarca es sólo un ejemplo más de este proceso que ya se está dando en Alemania, Francia, Italia o España.
Participación 87,7%
Escaños 2007
Escaños 2011
% Votos 2007
% Votos 2011
Nº Votos 2007
Nº Votos 2011
Venstre
46
47
26,2%
26,7%
908.472
947.725
Socialdemócratas
45
44
25,5%
24,9%
881.037
879.615
Partido Popular
25
22
13,9%
12,3%
479.532
436.726
Partido Social Liberal
9
17
5,1%
9,5%
177.161
336.698
Partido Socialista
23
16
13%
9,2%
450.975
326.192
Alianza Roji-Verde
4
12
2,2%
6,7%
74.982
236.860
Alianza Liberal
5
9
2,8%
5%
97.295
176.585
Partido Conservador
18
8
10,4%
4,9%
359.404
175.047
Otros
4
4
0,9%
0,9%
30.562
29.920
Partidos más votados según circunscrip. V(Venstre) A(Socialdem.) B(Social Liberal) O(Roji-verdes) (zona aumentada Copenhague)
Sócrates (izquierda) y Zapatero (derecha) http://www.elmundo.es/mundodinero/2009/01/22/economia/1232662319.html
Con pocos días de diferencia dos acontecimientos políticos han convulsionado la socialdemocracia ibérica. El 23 de marzo el primer ministro portugués José Sócrates, del Partido Socialista, anunciaba su dimisión por el rechazo parlamentario de su paquete de medidas de ajuste. Pocos días después, el 2 de abril, el presidente del gobierno español Jose Luís Rodríguez Zapatero, del Partido Socialista Obrero Español, anunciaba que no se presentaría como cabeza de lista a las elecciones generales de 2012. La crisis económica parecía llevarse por delante a dos de los principales líderes del centro-izquierda europeo, que han gobernado la península durante los últimos 7 años. España y Portugal han sido durante los últimos años el reducto socialdemócrata en una Europa gobernada por partidos conservadores y han pagado un alto precio por ello. La presión de los mercados, de los especuladores, del gobierno alemán y de la Unión Europea llevaron a ambos líderes a dar un giro de 180º a sus políticas económicas y a perder el apoyo electoral de sus votantes más a la izquierda.
Los partidos de la oposición en Madrid y Lisboa, el Partido Popular en España y el Partido Social-Demócrata (socialdemócrata sólo en el nombre) en Portugal, ambos conservadores, han capitalizado la impopularidad de los gobiernos del PSOE y el PS por sus medidas de ajuste y por el deterioro de la situación económica. Pero aún llevando a cabo una política más propia de la derecha liberal, impuesta desde Bruselas y Berlín, los socialdemócratas han visto como sus reformas eran rechazadas sistemáticamente por los conservadores, poniendo en peligro la estabilidad político-económica de estos países. Si en España las medidas pudieron ser aprobadas gracias al apoyo de algunos partidos nacionalistas de centro-derecha (principalmente del País Vasco y Cataluña), en Portugal el gobierno, en minoría, no logró nuevas adhesiones a sus paquetes de austeridad. Lo que ha obligado al primer ministro portugués a dimitir y a la celebración de elecciones anticipadas. Los partidos conservadores, tanto en Portugal como en España, han antepuesto su interés por desestabilizar al gobierno al interés nacional, rechazando unos paquetes de reformas que hubiesen alejado el riesgo de que sus países fuesen intervenidos. Estos partidos han demostrado una gran irresponsabilidad y han sido criticados incluso en foros nada izquierdistas como el Financial Times o por líderes europeos como la Canciller Angela Merkel. Antes de proseguir el análisis expongo una breve comparación entre los dos perfiles políticos de Sócrates y Zapatero y la situación económica en sus respectivos países.
Nombre José Sócrates
Edad 53
Partido Político Partido Socialista (PS)
Cargo Primer Ministro de la República portuguesa
En el cargo desde 12 marzo 2005
% voto en últimas elecciones 36,56%
Nº votos en últimas elecciones 2.077.238
Mejor resultado electoral 45,03% en las elecciones de febrero de 2005
% votos según últimas encuestas 33%
Próximas elecciones elecciones anticipadas del 5 de junio de 2011
Futuro político depende de las elecciones del 5 junio
Posibles Sucesores Antonio Costa, alcalde de Lisboa, Francisco Assis, líder parlamentario del PS
Líder de la oposición Passos Coelho, líder del partido de centro-derecha PSD
PIBdel país 168.046 millones de euros
Tasa de Paro 10,9%
Crecimiento del PIB en 2009 -2,58%
Previsiones del crecimientodel PIB 1,3% para 2010, -1,3% para 2011
Déficit presupuestario 8,6%
Deuda pública 83,2% del PIB
Interés de la deuda 9,6% a 5 años, 8,3% a 10 años
Rescate 79 mil millones de euros
Nombre Jose Luis Rodríguez Zapatero
Edad 51
Partido Político Partido Socialista Obrero Español (PSOE)
Cargo Presidente del gobierno de España
En el cargo desde 17 abril de 2004
% voto en últimas elecciones 43,87%
Nº votos en últimas elecciones 11.288.698
Mejor resultado electoral 43,87% en las elecciones de marzo de 2008
% votos segun últimas encuestas 28,3%
Próximas elecciones autonómicas y locales el 22 de mayo de 2011
Futuro político deja la presidencia tras las elecciones generales de 2012
Posibles Sucesores Alfredo Pérez Rubalcaba, Vicepresidente y Ministro del Interior, Carme Chacón, Ministra de Defensa
Líder de la oposición Mariano Rajoy, líder del partido conservador PP
PIBdel país 1.053.914 millones de euros
Tasa de Paro 20,2%
Crecimiento del PIB en 2009 -3,72
Previsiones de crecimiento del PIB -0,1% en 2010, 1,3% en 2011
Déficit presupuestario 9,3%
Deuda pública 63,4% del PIB
Interés de la deuda 3,56% a 3 años, 5,2% a 10 años
Posible Rescate 474 mil millones de euros
Como podéis ver existen importantes paralelismos entre Sócrates y Zapatero. Pertenecen a la misma generación, la que ha relevado a aquellos socialdemócratas que por primera vez gobernaron tras el fin de las dictaduras ibéricas (la de Salazar en Portugal y Franco en España). Ambos llegaron al poder en fechas cercanas, Zapatero en la primavera de 2004 y Sócrates tan sólo un año después. La situación económica es desastrosa en los dos países, tanto por las consecuencias de la crisis económica, las características de las economías nacionales (la burbuja inmobiliaria en España, o la pésima gestión en Portugal), la mala administración de las consecuencias de la crisis y por las medidas impuestas desde Bruselas. España se encuentra en una mejor situación en el mercado de la deuda, sobre todo gracias a las medidas de reforma y austeridad aplicadas por el gobierno de Zapatero, en cambio la tasa de paro dobla a la del vecino portugués. En Portugal el problema del déficit presupuestario es ya endémico y aunque su déficit actual es ligeramente inferior al de España su deuda pública acumulada es hasta 20 puntos superior. En cuanto a las previsiones económicas, las instituciones internacionales prevén que Portugal vuelva a caer en recesión, la enésima desde el 2001, mientras que se espera una lenta recuperación de la economía española para 2011.
Las consecuencias políticas de todo ello es que tanto Sócrates como Zapatero se encuentran en una situación política muy difícil. El presidente español ha debido anunciar su renuncia a presentarse como cabeza de lista del PSOE en las próximas elecciones generales de 2012. Su gran impopularidad y los malos resultados en las encuestas, que si se cumpliesen supondrían los peores resultados del PSOE en toda la historia de la democracia española y la mayoría absoluta del PP, le han empujado a ello. Pero Zapatero seguirá gobernando hasta que las elecciones de 2012. Mientras tanto la agenda del PSOE se enfrenta a numerosos retos. El 22 de mayo se celebrarán las elecciones autonómicas (regionales) y municipales (locales) en España donde se espera que el PSOE sufra una primera derrota electoral de envergadura. La gran mayoría de regiones y ciudades gobernadas en la actualidad por los socialdemócratas se encuentran en peligro de ser perdidas a favor de los conservadores del PP. No es casualidad que Zapatero haya anunciado su renuncia a presentarse en 2012 antes del 22 de mayo, ya que los candidatos del PSOE en las elecciones regionales y municipales no querían verse afectados por la impopularidad de su presidente. Tras las elecciones se abrirá un proceso de primarias en las que presumiblemente varios candidatos se presentarán para ser el cabeza de lista del PSOE en las elecciones de 2012 en sustitución de Zapatero. Por ahora se apuntan dos posibles candidatos, el vicepresidente y ministro del interior Alfredo Pérez Rubalcaba y la Ministra de Defensa Carme Chacón. El candidato que logre el apoyo del partido tiene la titánica tarea de reducir los 15 puntos porcentuales que separan al PSOE del PP en intención de voto. Mientras tanto la política en Portugal también se encuentra muy agitada. La dimisión de Sócrates y la posterior convocatoria de elecciones anticipadas para el 5 de junio las convierten en un auténtico plebiscito sobre el gobierno del PS. Sócrates seguirá siendo el candidato socialdemócrata a pesar del poco apoyo electoral del que disfruta, un 33% según las últimas encuestas. En el otro lado se encuentra Passos Coelho, líder del conservador PSD que con una intención de voto del 39% se coloca como previsible vencedor, aunque muy lejos de la mayoría absoluta, lo que le llevará a buscar alianzas con otros partidos.
Ante este tétrico panorama podemos intuir que la socialdemocracia ibérica comienza un largo paseo por el desierto que ya están sufriendo sus colegas alemanes, franceses, o italianos. Pero los partidos conservadores de España y Portugal no deberían celebrar la victoria antes de hora. En España la retirada de Zapatero de la carrera a la presidencia en 2012 supone un nuevo aire para el PSOE. Ya sólo con la elección de un nuevo candidato el PSOE recortará la distancia con el PP en varios puntos porcentuales. Por otro lado la situación económica española mejora, muy poco a poco, pero lo hace, y en un año es previsible que la sociedad comience a percibirlo. Por el otro lado el PP se encuentra con un candidato, Mariano Rajoy, muy poco valorado en las encuestas, a pesar de conseguir una intención de voto altísima gracias al desgaste del gobierno. Además los conservadores se encuentran con numerosos casos de corrupción en proceso de investigación que afectan a sus gobiernos regionales en Madrid y la Comunidad Valenciana y que amenazan con salpicar a todo el partido. Por último las encuestas no acaban de ser históricamente muy fiables para el PP. En el año 1993 las encuestas preveían una mayoría absoluta para el PP, al final el PSOE ganó por más de un millón de votos. En 1996 las encuestas le daban una ventaja al PP de más de 15 puntos, al final acabó ganando el partido conservador pero por una diferencia de tan sólo 300 mil votos. En 2004 la mayoría de las encuestas apuntaban a una victoria del PP, en algunos casos incluso con mayoría absoluta, y finalmente ganó el PSOE.
En Portugal los socialdemócratas tampoco se encuentran ante un escenario tan negro como el que se podría imaginar. Tan sólo 6 puntos separan la intención de voto del PS y del PSD, y todavía quedan 60 días para la celebración de las elecciones. Conforme el PSD vaya explicando las reformas económicas que quiere hacer, que no son muy diferentes de las que rechazó en el parlamento provocando la crisis política actual, es muy probable que el PS vaya recortando distancias. Además debido al sistema político portugués, con dos partidos grandes, el PS y el PSD, y tres medianos, el CDS-PP conservador, el Bloco Esquerda, anti-capitalista, y el PCP comunista, los socialdemócratas aún tienen un importante papel que desempeñar. El PSD estaría muy lejos de lograr una mayoría absoluta, incluso gobernando junto al CDS-PP es posible que no la alcance. Si el PS recorta algo la distancia con los conservadores durante las siguientes semanas, podemos ver un gobierno de coalición entre PSD-PS, aunque los socialdemócratas deberán sacrificar a Sócrates para seguir formando parte del gobierno.
Los siguientes meses van a ser decisivos para los partidos socialdemócratas ibéricos. Si bien Zapatero y Sócrates se encuentra al final de su carrera política, al menos en la primera fila, sus partidos pueden sobrevivirles con buenos resultados. Un nuevo candidato del PSOE podría ganar en 2012 en España, y un PS fuerte podría seguir gobernando en Lisboa, aún teniendo que compartir el poder con el PSD. Pero los socialdemócratas, si no demuestran que saben administrar bien las consecuencias de la crisis en sus países, se pueden encontrar en pocos meses ocupando las bancadas de la oposición por muchos años.
Mariano Rajoy (izquierda) y Passos Coelho (derecha)